miércoles, 15 de octubre de 2014

Campeonato de España por Clubes (Santander)

Aunque han pasado ya varios días, no quiero dejar pasar la crónica del Campeonato de España por Clubes que tuvo lugar en Santander el último fin de semana de septiembre, que la gracia de tener el blog es poder recordar estas cosas con el paso del tiempo con solo un click.

Esta competición ha sido la que ha dado cierre a mi primera temporada como trimami, y sería la tercera competición en un mes, después de Guadalajara (medio IM) y el Campeonato de España Élite (olímpico/estándar), así que no tenía muy claro cómo iba a salir, pero bueno, ya era el empujón final, así que que saliera como fuera :-). Solo esperaba conseguir la mejor puntuación posible para mi equipo, aunque ya sabíamos que para permanecer en primera división íbamos a necesitar poco menos que un milagro...

El sábado pudimos disfrutar de un precioso día soleado en Santander y pude hacer un par de vueltas al circuito de bici para ver lo que nos esperaba: precioso pero muy duro!, continuas subidas y bajadas, duros repechos, giros bruscos, uffff. Y con previsiones de lluvia que podían hacerlo peligroso.


Ya el domingo amaneció muy nublado, pero al final cayeron poco más de cuatro gotas, así que tuvimos suerte. Tras poder entrar al área de transición a menos de media hora de la salida por una creo que incorrecta organización de los boxes, nos dirigimos caminando a la playa de la salida y da tiempo a calentar apenas 4 minutos. 

Suena la bocina y podéis haceros una idea de lo que son 140 triatletas saliendo a la vez teniendo la primera boya a 100m... ¡¡batalla campal!!!. 




Yo decido que no me va a pasar lo de Pulpí 2011, que me quedé encerrada, así que me abro al exterior y, aún pasando a boya a 15 metros por lo menos, al menos iba avanzando, así que algo es algo. Y así voy remontando, lo que me deja la fuerte corriente en contra hasta que veo a mi compañera Sara Caraballo al lado, así que pienso que al final he llegado a buen sitio y ahí me quedo hasta la T2.

De ahí a la bici y en pocos metros me alcanza Sara Regidor, así que nos unimos y, aunque mis piernas no responden del todo bien, nos vamos relevando y avanzando creo que a buen ritmo. Cada vez yo iba pudiendo dar menos relevos, me notaba algo cansada, pero bastante que pude mantener el ritmo en los repechos, y más cuando nos alcanzó un grupo de grandes ciclistas como Beatriz Tenreiro o Anais Tommy. Así fue mi registro de potencia en el Joule: 
 

 ¡Verbena!!

T2 y a correr!. Al principio voy atrancadísima!!.

 Foto de El Diario Montañés

Se nota que no ha habido muchos ritmos rápidos esta temporada, y solo en las últimas semanas hemos hecho unas series de 400 en la pista que las han hecho despertar un poquito, pero como buena triatleta de larga ;-), con el paso de los minutos me voy encontrando mejor y al final llevo bastante buen ritmito! (a pesar de los "pitos" de los bronquios, que hacía tanto tiempo que no oía, cortesía del tiempo húmedo cántabro).

 Foto de Carlos Triatlón

Y así cruzó la séptima meta de la temporada contenta con el resultado (puesto 31º, a menos de 7 minutos de la ganadora). 

 Diploma cortesía de Beat Your Mark

Por desgracia las ecosportianas no pudimos mantenernos en primera división, así que el año que viene toca luchar en segunda por volver donde debemos estar!.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Campeonato de España de Triatlón (Águilas)

Cuando le dije a Jaime que me iba a apuntar al Campeonato de España de Triatlón (distancia olímpica/estándar), entendió que lo haría en Grupos de Edad, con el objetivo de hacer un buen papel. Lógicamente yo también me lo planteé, sobretodo porque a este Campeonato Élite le tengo mucho respeto, que me costó mucho esfuerzo estar allí por primera vez en 2008 y por supuesto también terminarlo sin que me doblaran, tanto en Ferrol 2008 (6 vueltas), Cangas 2009 (7 vueltas), Pulpí 2010 (8 vueltas) y Pontevedra 2012 (8 vueltas, aunque aquí ya no aplicara lo de doblado/eliminado sino lo del tiempo de corte al 20%).

Pero la verdad es que a pesar de no hacer más de dos sesiones a la semana nadando, parece que me mantengo en mis tiempos pre-bombo, e incluso puede que a veces un poquito mejor (¿será que nadar durante el embarazo aumenta el rendimiento?), y en bici no me encuentro nada mal tampoco siempre que la cosa no pase de 2h30’-3h, así que pensé, “¿por qué no intentarlo?”, así que gracias a Ecosport, que me cedieron una de las plazas que tenían (ya que no estaba clasificada), pude estar allí.

¡¡Equipazo!!!

La fecha era 2 semanas después de Guada pero pensé que, si 2 semanas después de Ecotrimad me encontré genial en el Short de la CdC, aquí no sería diferente y la verdad es que, tras unos días muy suaves, el fin de semana anterior me salieron un par de buenos entrenamientos (el sábado bici con 2 subidas a el Cerro (de unos 16’ cada una) jugando con ritmos FTP a 216w y 211w y el domingo 20x400 a 1:33-37 en la pista), así que iba motivada.

Pero, ay, que el que con niños se acuesta… pues ya se sabe, así que el martes estaba sufriendo los efectos febriles de los primeros virus de guardería de este curso y el miércoles pasé la tarde tirada en el sofá con 38ºC de fiebre, así que pintaba negra la cosa. Pero ya no se puede hacer nada… traté de descansar para recuperarme en la medida de lo posible, el jueves nadé 1500m a ver qué tal (y no muy mal) y troté 10’ para comprobar que estaba ahogadita, viaje el viernes con 10’ trote y 10’ nado para mover el cuerpo y a hacer lo que se pudiera… En el tintero quedan los ensayos de T1 que sabía que necesitaba hacer después de estar 2 años sin competir en este tipo de pruebas (y sabiéndome mala ya de por sí).


Llegan las 15h bajo la solana y, después de hacer todos los trámites nuevos que hay que hacer, allí estoy calentando, con un miedo atroz por la plaga de medusas tratando de confiar en Mabel que me aseguró que no picaban. Como sé lo torpe que soy con las salidas desde la playa, practico la entrada una y otra vez: dos pasos y salto al agua. Punto positivo por eso, que debo mantener esa costumbre siempre.




Se da la salida y eso es una batalla campal!!!. Me llueven manotazos (que eso es inevitable y yo también daría alguno involuntario), agarrones, aguadillas, empujones… ¿pero esto qué es??. Ya no me preocupan tanto las medusas (que hay, y muchas, pero que parece que no pican porque a una la aplasté pero bien) sino salir intacta de esa pelea. La primera vuelta creo que no se puede calificar ni como “natación”.



En la segunda un poco mejor y además estuve atenta y vi un corte que pude solventar, colocándome de nuevo a los pies de Myriam, pero el mar estaba más movido y no fui ni medio cómoda en ningún momento.




Salgo del agua después de Myriam, pocos segundos detrás de Mabel y por delante de Patri pero una de las peores T1 del siglo (no entraré en detalles mejor) me deja a escasos metros de Patri y su grupo que consiguen enganchar al grupo de Mabel mientras yo me quedo en tierra de nadie viendo cómo se alejan y se alejan a pesar de mis esfuerzos y los de otra chica que vino poco después (equivalente a lo que me pasó en Pulpí 2010 también viendo alejarse a Patri, solo que esa vez Mabel luego me alcanzó por detrás y llegamos juntas a T2… pero eran los tiempos en los que Mabel era de este Mundo jeje ;-)).



Mi compañera de viaje (Gómez) y yo pegándonos un buen calentón con 2 chicas a rueda viéndolas venir y yo que, sin ir mal del todo, no me encontraba nada fuerte y me sentía como atrancada, sin mucha fuerza. Hasta que hacia el km 9  le digo “no me gusta nada decir esto pero, ¿y si dejamos que nos coja ese grupo que viene detrás y dejamos de martirizarnos para nada?”. Y así hicimos. No me gusta esa actitud que tuve tan poco valiente, pero en ese momento era lo más racional.



Y de ese grupo no voy a entrar en muchos más detalles, pero era el summun de la desorganización, con Almudena Jiménez del Marlins pegando palos sin ton ni son (alguno cuando llevaba un rato tirando que me fastidiaban bastante, y más teniendo en cuenta que no entiendo a qué venían, qué pretendía), la mitad del grupo colaborando nada y menos y yo tratando de organizarnos para ir a relevos, que si se hacen bien se puede ir muy rápido con poco esfuerzo para que, ya que a las de delante no las íbamos a poder coger, por lo menos meter lo máximo posible al grupo de atrás para bajar las probabilidades de que nos adelanten corriendo. Pero nada. Aquello era un desbarajuste total.


Así que con una bici sin pena ni gloria llegamos a la T2, donde en mi globerada de ponerme los calcetines (que no tengo callo y tengo una uña menos, así que miedo me daba) salgo la última del grupo con muuuucha diferencia. Pero ya no me importa demasiado… he llegado, voy a puntuar, eso es lo importante.

Salgo a correr más muerta que viva con el calor y probablemente los efectos el virus, que me siento como que corro a cámara lenta, así que me limito a ir pasando los kilómetros pero, afortunadamente, hacia el km4, me empiezo a encontrar un poco mejor y ya voy cogiendo ritmito, 



 Foto Carlos Triatlón

para finalmente cruzar la meta en la posición 42ª y con un poco de sabor agridulce.



Agrio porque es duro ver como en cuestión de 5 segundos te quedas fuera de la que debía ser tu carrera.

Dulce porque, casi un año después de ser mamá de mi preciosa nenita, la mejor de las animadoras, he vuelto a cruzar esa meta tan difícil y que tanto valor tiene para mí. Y dulce también por la cantidad de ánimos que recibí durante toda la competición, ¡¡gracias!!!.

Propósito de enmienda: de aquí a 2 semanas, que será el Campeonato de España por Clubes (la Liga, vaya), tengo que practicar la T1 por lo menos un par de días. A ver si lo logro.
 
Fotos cortesía de mi compi Jabi Real Perello

martes, 2 de septiembre de 2014

Triatlón de Guadalajara

Cuando vi el anuncio del último día de inscripción reducida del Triatlón de Guadalajara, decidí un poco in extremis que me apuntaría. No estaba en mis planes, pero pensé que en vacaciones, con la inestimable colaboración de los  cuatro abuelos de nuestra pequeña) iba a poder entrenar un poco más, incluso acompañando a Sergio en sus entrenos ironmánicos en Benicassim, así que era una buena manera de aprovecharlos y de, además, tener un punto extra de motivación para entrenar. Además me iba a venir bien una oportunidad para quitarme la espinita del Ecotrimad, que eso de pensar en un IM en 2015 sin saber si podía hacer un medio IM con cierta garantía me daba un poco de vértigo.

En las tres semanas de vacaciones he podido entrenar muy bien, con 11, 18:30 (en Benicassim) y 12 horitas de entrenamiento respectivamente (que imagino que para todas las que están preparando IMN ahora, que eran muchas, eso no es nada, pero para mí es un mundo!), cumpliendo con los ritmos y con sensaciones que iban mejorando, pero si en 3 semanas entrenas lo que normalmente en 5, pues al final pasa que te viene todo el cansancio de golpe, coincidiendo además con la vuelta al trabajo y algunas malas noches cortesía de Iria, así que la semana de Guada tuve que recortar entrenos y centrarme en descansar, porque las sensaciones eran de flojera total. Incluso me planteé no presentarme, pero tras un par de días de descanso, el viernes me testeé un poquito en los tres deportes y me vi mejor. Así que allí estábamos, en el azud de Pareja, a las 14h de la tarde con una solana de espanto y rodeada de muchas de las mejores triatletas de LD de este país. Ahí es ná.

  ¡Los mejores animadores!

Suena el bocinazo y empieza la fiesta. Empiezo a ver un corte y a mi lado lo que sería mi grupo de manera nominal, pero decido que voy a arriesgar pensando en que sea un test de cara al Cpto. De España, que estoy apuntada en élite y ahí la natación es crucial, así que me voy enfilada a por las 3 escapadas. Tras un calentón de unos 600m en los que se me pasa varias veces tirar la toalla, agarro a dos de ellas (Anna Noguera y otra chica que no conozco) y vea a la tercera aún más escapada y supuse que sería Dolça. Y con ellas llego a T1, sacando entre 30” y 1’ a mis compañera de grupo natatorio habitual. ¡Bien!.



 Foto: velocirraptorm

Consigo salir 2ª de la T2,



 pero en una de mis globeradas tradicionales, al tratar de abrocharme la zapa, se me sale el velcro de la hebilla, así que me tiré un buen rato hasta que logré enhebrarlo de nuevo, momento que aprovecharon Helena Herrero y creo que Estefanía Gómez para adelantarme.


 Momento hebilla

Un vez recompuesta, veo que está ahí Helena y decido que mi táctica iba a ser el “a ver hasta cuándo aguanto”, así que ahí iba, con Helena como referencia y así hasta el km 62 más o menos, que en el segundo avituallamiento, como nos daban botellitas de agua en vez de bidón, tuve que liar la de San Quintín para rellenar mi bidón trasero y no acabar deshidratada con en Ecotrimad, así que entre eso y que justo después venía una rápida bajada de esas que se me dan “tan bien”, la perdí de vista. Pero después, entre el llaneo posterior y la última subida (que telita el circuito, 1100m de desnivel en 82km… menos mal que del 20 al 40 se volaba), volví a pillarla, pero en la última bajada ya renuncié a seguirla, que madre mía a las velocidades a las que baja la gente acoplada! ¡qué envidia!.





Así que entro en T2 en 7ª posición y satisfecha con la bici, sacando petróleo de los kilómetros que puedo entrenar.

Empiezo a correr y tengo piernas!. No es que sea gloria bendita tampoco, pero no me voy arrastrando desde el km0, así que ya la cosa cambia bastante con el Ecotrimad. La primera vuelta voy tranquila cogiendo ritmo, la segunda intento progresar un poco y voy viendo referencias. Tengo a Ana Revilla y a Eva Valero relativamente cerca, así que no puedo flojear.



Pero al inicio de la tercera vuelta pego un trago de agua helada y se me da la vuelta el estómago… ufffff. Comienzo en modo arrastramiento. La tercera vuelta se me hace eterrrrna y me cuesta mucho reponerme. Ana y Eva me recortan distancia y de pronto me pasa una tal Alba como un tiro!, ¿en serio ha nadado y montado en bici antes?, vaya tela… 




Por suerte al iniciar la 4ª vuelta, el estómago se asentó un poco (gracias también a tantos ánimos de mis dos amores, Iván, Yolanda, Natalia, Eva, Pablo, ufff... mucha gente... ¡¡mil gracias!!!) y ya pude volver a apretar algo, para al menos poder terminar con buenas sensaciones y asegurando el 8º puesto que hubiera firmado antes de salir con ese cartel de salida tan tremendo. Las 6 primeras inalcanzables para mí, a Alba Reguillo no la conocía y por detrás algunas duras competidoras cuyo culillo pasándome he visto más de una vez jeje, así que más que satisfecha!!!. 



Con esto ya tengo claro que estoy en condiciones de plantearme abordar en Ironman en 2015, que mucho más no podré entrenar, pero poquito a poquito se va construyendo el camino.

Y ahora, para terminar la temporada, Campeonato de España de Águilas en categoría élite (¡glups!) con el objetivo de entrar en el corte y la Liga de Clubes (o como se llame ahora) de Santander para contribuir a la permanencia en 1ª División de Ecosport, a ver si soy capaz de sacar algo de chispa de algún sitio recóndito de mi cuerpo jeje. 

martes, 29 de julio de 2014

El mítico Triatlón de Pálmaces

Los que me conocéis desde hace años sabéis lo especial que es el Triatlón de Pálmaces para mí. Allí probé por primera vez lo que era eso de la media distancia en mi primer año triatlético, allá por 2005, y creo que si escuchas en el silencio de la noche aún se puede oir el eco de mi petada jeje (4 horitas y media que tardé, ufff).


Con mi Razesa de acero en Pálmaces 2005


Después de esa ha habido creo que 5 participaciones más con la de este año (y unas cuantas petadas, que mira si me tiene que gustar este triatlón para volver y volver con lo mal que lo he pasado a veces), ya que procuro estar siempre que me es posible (que a veces por temas de calendario Ironmánico o compromisos con el club no ha sido posible). La última vez, el año pasado pomponeando Sergio con mi bombo de casi 8 meses. Compitiendo creo que no he podido estar desde 2010, así que todo eran ganas a la vez que dudas… ¿petaría esta vez?.



La lista de salida daba miedo. Éramos poquitas, pero mucha calidad ahí: Mabel Gallardo, Natalia Raña, Patricia Bueno, Yolanda Santos, Ruth Varona, Pilar Sebastián, Leonor Font, Marta Ferrer,… telita. 




Así de primeras me pongo como objetivo un top5 aún pensando que iba a ser complicado, pero hay que lucharlo. Aún me cuesta saber cómo estoy y los entrenamientos, aunque ya he empezado a trabajar bajo la tutela de Jaime, no han sido muy sólidos (que la semana anterior entrené 12 horas, que está muy pero que muy bien, pero la anterior a esa poco más de 5… y así andamos, pero es lo que hay ahora), aunque las sensaciones están siendo mejores de lo que cabría esperar, pero aún no controlo mucho este nuevo cuerpo mío.

Llega la hora de la salida, que este año por primera vez se hace separando sexos (las chicas salimos 5’ después), lo que no me gusta nada de nada, que yo disfrutaba mucho de una salida conjunta en la que podía ir en grupo para variar. Desde los primeros metros echo el lazo a Patri y las paso canutas para seguirla (yo y mi velocidad punta), pero una vez pasados los primeros 300-400m ya me amoldo al ritmo y empiezo a ir muy a gusto. Veo que vamos un grupo de 4 e intuyo que las otras dos serían Mabel y Natalia (como así fue). Si no fuera porque a partir de la primera boya nos fuimos adentrando en un mar de nadadores cada vez más espeso y lo de ir sorteando cabezas es un rollo, diría que disfruté mucho de la natación.

Salida del primer grupo del agua. En la foto falta Patricia Bueno que nos guió perfectísimamente!

Transición (leeeenta) y a la bici. La subida desde el pantano a la carretera a Atienza siempre se hace dura y lo mismo me paso un poquito de rosca, que llego al cruce con unos 190-195w (FTP), pero en ese momento iba bien. Pero luego… ay, qué dolor de piernas!!!. Hasta el giro en Atienza no empecé a encontrarme un poco suelta, pero bueno, ahí iba, manteniéndome en la tercera posición a no mucho de Natalia, y a Mabel ni olerla, vaya, pero no parecía que viniera nadie por detrás que hiciera peligrar esa posición al menos hasta la T2. Pero vaya calorazo, ufff (el Joule me registró temperaturas de entre 34ºC y 37ºC) aunque afortunadamente el viento no fue excesivo para lo que puede hacer allí.




Me bajo de la bici tras 1h49’ a 158w medios (menos del 80%FTP, así que aún puedo rascar algo ahí... bastante buen tiempo hice para esa patata de watios)



 y al principio voy con unas patas de palo tremendas, que hace que me preocupe un poco y empiece a temer por una nueva petada palmaciana, pero al rato empiezo a coger ritmillo y ya me encuentro más cómoda. 



Por delante está todo el pescado vendido ;-), que Mabel está a años luz y Natalia no está excesivamente lejos pero corre más que yo de aquí a Lima, aunque en Pálmaces nunca hay que descartar nada, así que aunque por detrás vienen muy lejos (creo que se bajaron a correr a unos 9’), decido que no me voy a dormir en los laureles, pero con precaución porque como me eche a andar se me pueden echar encima sin enterarme.




Y así, sube al pueblo, baja a la presa, pasaron los casi 13km más rápido de lo que pensaba (aunque tengo que decir que los últimos 3kms se me atragantaron bastante) para cruzar esa meta tan especial en tercera posición tras 3h23’ de competición con una sonrisa que no me cabía en la cara :-).





La única pena fue no tener allí a mi nenita, pero con el calor que hacía decidimos no hacerle pasar por ese trance a la pobre, pero sí que estaba Sergio, y eso siempre da un puntito de motivación extra.

Así que un año más me subo a esas escaleras tan especiales, pero por primera vez en el escalón más alto, y es que esto de ser mami se ve que te da fuerzas, no sé si físicas, mentales o ambas cosas, que te mueven a seguir derribando muros, a luchar contra lo establecido, a no dar nada por sentado.

Junto a dos auténticas máquinas triatléticas... un honor


Y para no perder el ritmo alcarreño, siguiente parada: Triatlón MD Guadalajara (30 de agosto). Por aquello de aprovechar los entrenos de las vacaciones, que siempre es más fácil, y por conocer este triatlón al que ya he ido varias veces a pomponear y que ya le tenía ganas, que también tiene un punto muy especial. 
 
Fotos "robadas" de los Facebook de Felipe Gutiérrez, Carlos Triatlón, Velocirraptormp, César González López, Javier Ballesteros y las oficiales de Triatlón Pálmaces

jueves, 10 de julio de 2014

Short Villa de Madrid: la crónica

Bueno, un poquito tarde por la espiral incesante de esta vida mía, pero no quería pasar por alto hacer una pequeña crónica del Skoda Triathlon Short de Madrid, que para estas cosas entre otras existe este blog, para que queden aquí reflejadas y pueda recordarlo meses o años más tarde.

Para el que no lo sepa, este triatlón consistía en una distancia de 950m nadando + 40km en bici sin drafting + 10 km corriendo, y todo en la ya tan familiar Casa de Campo de Madrid. Y como estaba aquí al lado y la logística con la peque era sencilla (ya que empezaba a las 10 y Sergio no competía), pues allá que me apunté. Las semanas previas no fueron sencillas, ya que noté que no conseguía recuperarme de la paliza y la deshidratación del Ecotrimad, así que los entrenos eran flojos y mi cuerpo no respondía demasiado, pero bueno, parecía que poco a poco me iba recuperando y confiaba que con el descansito de los dos últimos días antes de competir, pudiera hacer algo digno.


Hasta al último momento ni eché un ojo a las listas de salida, y cuando las vi reconocí a 3 chicas que me ganarían seguro y a alguna otra que cabría la posibilidad, además de las que no conocía, así que, a pesar de que Sergio hacía cálculos de horario contando con la entrega de premios, yo no contaba con ello.



Con esos nerviecillos precarrera que siempre están presentes, salto al agua en la salida femenina, que se daba 2’ después de la 4ª salida masculina, que a su vez estaban separadas 2’ entre sí. Y todo esto para decir que aquello fue una gymkana!!. Desde antes de llegar a la primera boya ya empecé a sortear nadadores, para después entrar en un mar de “medusas de colores”, así que a nadar (si es que se puede llamar así) con la cabeza fuera y buscando el hueco todo el tiempo y recibiendo golpes por doquier. Un horror.



Aún así salgo del agua la primera, seguida de Mónica Ayerra, que me agradece el haberle abierto camino entre la marabunta natatoria, porque temía por su hombro, ya que le habían operado de la clavícula hace menos de tres meses!. Qué meritazo la tía…

Al entrar en T1 ella se mete por el carril que no es y yo, que voy ciega con esa transición tan larga, detrás que voy… cosas que pasan… como si fuéramos nuevas jeje. Total, que cojo la cabra y para allá que vamos.

Al pasar la puerta de Prado del Rey para salir de la CdC ya voy primera otra vez, y poco después se me acaban las pilas del Joule (culpa mía por no haber encontrado el rato de comprar unas nuevas), así que ni vatios ni nada… a ojo y a dolor de piernas. Así que ahí voy, tomando como referencia un chico del Aguaverde, otro del Marlins y otro de rojo que íbamos “que te adelanto yo, ahora te paso yo, ahora me adelantas otra vez” en lo que creo que no es mal ritmo (salvo quizá un poco conservador subiendo Garabitas, y eso que ahí solía pasar yo al frente una vez pasábamos la mitad de la subida), para bajarme primera en T2, pero sin referencias.

Así que salgo a correr, primero despacito y con cadencia para coger ritmo y, poco después de pasar el giro de los 2,5km, ya se me echan encima Sonia López seguida de Mónica Ayerra. "Vaya, ya voy tercera... vamos a ver si puedo mantenerlo, que seguro que Jördens no viene muy lejos...". Pero de pronto me quité ese pensamiento conformista de la cabeza y pensé que mejor sería ver si podía aguantar el ritmo de Ayerra para no perderla mucho de vista, por ver si “sonaba la flauta”. Y es que esto de ser madre el cuerpo lo aniquila un poco (no ser madre, sino el tiempo parada y lo poco que puedo entrenar, vaya), pero el coco lo endurece que da gusto.

El caso es que sonó la flauta (imagino que porque ella no estaba en su mejor momento con lo de su operación, claro, pero en ese momento estuve ahí, que no es poco), y en el km5 volví a pasarla en lo que fue nuestra particular Ironwar ;-). Para ese momento ya sentía que estaba corriendo a muy buen ritmo y tenía que mantenerlo!!. Así que todo era esfuerzo y concentración hasta que ¡¡PUM!!, en el km8 tropezón y al suelo!. Golpetazo en la rodilla, pero me levanto como un resorte y trato de recomponerme para no perder la primera posición, ya que Sonia se había retirado. Y así, como pude, mantuve el ritmo para cruzar la meta en primer lugar, contenta, orgullosa, incrédula y pletórica!!!.

video


Es mi segunda victoria absoluta después del Tristar 2011 (en el mismo emplazamiento), pero esta ha sido totalmente inesperada y en un momento muy diferente de mi vida. Además ha sido el primer pódium que comparto con mi pequeña Iria (en el de Oropesa no pudo ser), así que todo fue mágico y muy especial.


Y ahora, a ponerme las pilas para Pálmaces, que no queda nada!

martes, 17 de junio de 2014

Ecotrimad: la crónica

O quizá tendría que haberlo titulado “Crónica de una muerte anunciada”. No me gusta poner excusas y sí responsabilizarme de las cosas, así que poner todo “negro sobre blanco” me ayuda a interiorizar mejor las cosas y que las lecciones aprendidas me sirvan para el futuro.
 
Partimos de la base de que creo que solo el hecho de haberme planteado participar en un medio IM menos de 9 meses después de haber dado a luz a mi preciosa Iria ya es como para estar orgullosa. No digo ya acabar, sino solo estar en la salida. Y más si es el Cpto. de España y además en categoría élite (cosa que estuve dudando hasta el último momento, pero Sergio me convenció ya que decía que así me sentiría más “en carrera”, al menos hasta la T2, y tenía razón, así que tampoco me arrepiento). Está claro que las circunstancias, la falta de descanso y el entrenamiento de apenas 8-10h semanales las semanas buenas (que las malas igual no llego ni a 5) tampoco puede dar para mucho, pero no me estaba encontrando muy mal en los entrenos y, aunque me falta fondo, pensé que podría hacer algo decente (o al menos petar a partir del km15 de carrera a pie o algo así).
 
Para entender todo, tengo que hablar de la semana previa, que fue un poco complicada a nivel anímico, a lo que se unió un día previo con mucha complicación logística en el que apenas me hidraté y malcomí, además de chuparme un atasco de más de 1 hora (que hizo que me perdiera la función de fin de curso de la guardería de Iria, con el estrés que eso me supuso) más un montón de kilómetros de coche al ir a por los dorsales y volver (ya que el sábado por la mañana no podíamos ir tan pronto por la peque). Primer error.
 
 Foto: Carlos Triatlón
 
El sábado llegamos con tiempo, pero al final se nos va complicando el tema y acabamos yendo justos, sin tiempo para calentar más de 3’ en el agua. Dan la salida y, después del barullo inicial, decido coger unos pies que parece que van a buen ritmo. Al rato veo un neopreno Orca al lado y pienso que es Mabel, así que entiendo que es el ritmo bueno y que ahí iré bien, pero tengo la sensación de ir demasiado despacio (aunque como tampoco estoy acostumbrada a ir a pies, pues puede que sea solo una sensación). Cuando terminamos el primer bucle empiezo a dudar… creo que este no es el ritmo y juraría que esa no puede ser Mabel, así que decido arrear y para adelante, así que me chupo el resto de la natación más sola que la una y sin referencias más que los élites masculinos que pude adelantar (ya que el grupo de chicas anterior en el que sí iba Mabel y en el que debería ir yo me sacaba ya un buen trecho). Pardilla. Segundo error: calentón en solitario a lo tonto (eso sí, así pude disfrutar de lo bonito que es el circuito de natación viendo las murallas... no hay mal que por bien no venga)
 
Llego a la T1 más diabólica de la historia del triatlón y me monto en la bici con el corazón en la boca, sabiendo lo que nos espera (ya que hemos ido un par de veces a entrenar en el circuito) y con sensación de calor ya desde el agua.
 
Foto: Rocío Gras
 
 
 
Fotos: Felipe Gutiérrez
 
Al principio me cuesta coger el ritmo, pero luego no voy mal. De momento no me adelanta ninguna chica (salvo Eva Valero y Helena Herrero que me pasaron en la T1. A Eva la voy viendo bastante rato, pero me va metiendo tiempo en las bajadas, y es que el viento que pegaba me convertía en cagueta-woman, así que no me acoplaba ni muerta!) y yo he adelantado a una, así que ni tan mal… Llegamos al primer avituallamiento y cojo un bidón de agua, le pego un trago, me mojo y lo tiro. Llevo dos bidones en bici: el de los geles disueltos en agua y otro detrás con agua solo, que racionaría durante toda la bici. Y este fue el tercer error y de los gordos. La explicación:
 
 
Como tengo el portabidones roto y ñapeado con bridas, tenía miedo de tirar el bidón de agua y que los que nos daban fueran más anchos y no me entraran y al final me quedara sin nada de agua. Nota mental: me tengo que comprar otro portabidón trasero YA. Claro que peor lo tuvieron los que en el 2º avituallamiento tiraron el bidón pensando que darían otro y les dieron una botellita de agua…
 
Hago la primera vuelta a 160w, que es lo previsto en el mejor de los casos así que bien, pero ya empiezo a notar que me faltan fuerzas. Llevo la cabeza ardiendo dentro del casco aero, y la boca muy seca. En las subidas me clavo y en las bajadas y falso llano no tengo energías para acoplarme. En algunos giros el viento casi me saca de la carretera. Empiezo a penar de lo lindo y me empieza a pasar más gente (Jenny, Sonia y Anais, que yo recuerde). No me queda ya nada que comer ni beber y me bajo de la bici ya deshidratada marcando 149w medios y 166w normalizados (1 mes antes fuimos a entrenar ese circuito e hice 155w medios y 181w normalizados y tan pichi…). Imagino que además yo llevo el extra de la lactancia que hace que me deshidrate más fácilmente, claro, así que cagada total el beber tan poquito.
 
Me bajo a correr y desde el minuto 1 ya estoy pensando en retirarme. Nunca me había pasado esto. Y hace dos años me hubiera retirado y si no lo hice fue porque pensaba en las mañanas de domingo que le he robado a la peque por irme con la bici y no quería tirar eso a la basura. Yo a las competiciones voy a competir, no a sobrevivir. Lógicamente mi nivel ahora es diferente del de otros años, pero competir se trata de hacerlo lo mejor posible dentro de cada circunstancia. Y desde luego que eso no fue lo que pasó el sábado.
 
 
Walking Dead
Foto: Sofía Lago
 
Y si ya iba mal, esos casi 5 kms bajo una solana a 35ºC cuesta arriba por un camino de cabras sin una gota de agua que llevarme a la boca ya me terminaron de rematar (fallo gordo de la organización: un día así no puedes dejar a la gente tanto tiempo sin agua!. Les conozco y sé que habrán sido conscientes de esto y en las siguientes ediciones no pasará, que son gente muy profesional y muy comprometida). Tenía la lengua como el corcho, los labios pegados a las encías y no podía ni tragar saliva. Deshidratación total. Y cuando llegué al avituallamiento de la presa me metí dos botellas de agua de un trago y ya me remataron y un poco más y echo la primera papilla. Y así fui el resto del circuito, viendo todo en una nebulosa, arrastrando los pies muy despacito pero sin parar (porque si paro, allí que me quedo) mientras adelantaba o me cruzaba con gente vomitando, tirados en la sombra de un árbol o caminando de lado a lado. Creo que en mis 10 años de triatlón nunca he visto tanto cadáver, ni siquiera en los peores días de Pálmaces. No hay más que ver la lista de retirados…
 
Y todo mientras me planteaba una y otra vez la retirada. Pero al final llegué a meta, no sé ni cómo, y por no sé qué milagro, además lo hice justo en el tiempo de corte de élite, ¡en el mismo segundo!, así que al menos no perjudiqué al equipo, que además hicimos terceras por equipos ¡enhorabuena compis!.
 
Fotos Felipe Gutiérrez

Como veis, muchos errores y mucha angustia, pero tengo que relativizar y pasar página. No voy a sacar ninguna conclusión basándome en ese día, ya que no fue un día normal. Así que voy a seguir con mi trabajo de hormiguita, poquito a poquito pero siempre acumulando y con la vista centrada en los siguientes objetivos, que son el Sköda Short de Madrid en 2 semanas y 4 semanas después el mítico Triatlón de Pálmaces. ¡Allá vamos!!