martes, 20 de junio de 2017

Triatlón MD Salamanca

Llegaba al Triatlón MD de Salamanca con ganas e ilusión, pero con bastante incertidumbre tras unas semanas un poco atípicas a nivel competitivo. Primero porque, tras un par de temporadas sin competir en distancia sprint, retomaba esa distancia por partida doble, participando con mis compañeras de Ecosport en la Copa de la Reina (en la que al menos fui con la cabra en la bici jeje) y, el fin de semana pasado, en el Campeonato de España de Clubes en Pontevedra. En ambas competiciones me encontré bien y creo que mi rendimiento fue todo lo bueno que puede ser sin estar entrenando específicamente para esas distancias tan agónicas. Pero claro, poco indica esto de cómo estaría de forma para correr un half.
 
 Copa de la Reina (Águilas)
 
Campeonato de España de Clubes (Pontevedra)
 
Lo ideal hubiera sido debutar en media distancia en el Cpto. de España de MD en Pamplona, romper “el hielo” y ya haber ido a Salamanca con lecciones aprendidas y un puntito más de forma. Pero no… como sabéis, unas navajas malditas nos provocaron una intoxicación alimentaria que nos impidió poder tomar la salida. Además se trataba de una toxina neurotóxica, por lo que durante varios días nos ha provocado diversos síntomas (dolor muscular, dolor de cabeza, debilidad, etc) que han complicado bastante el entrenamiento.
 
Afortunadamente, en los últimos días ya parecía que la toxina había abandonado mi cuerpo, así que creí que podía hacer un buen papel, aún contando con que estaría Alba Reguillo, que seguramente me pasaría por encima al menos a pie, pero iba dispuesta a luchar lo que pudiera ;-).
 
Qué ciudad más bonita. Enamorados de Salamanca
 
Llegamos el sábado a Salamanca y apenas podemos probar la bici porque en la calle no se podía ni estar. Vaya puntería… ola de calor en junio y un half duro por delante. Tratamos de movernos lo menos posible para guardar fuerzas para el domingo y, tras una muy mala noche dando vueltas entre el calor y la alergia, nos levantamos, desayunamos lo poco que entra en el cuerpo (cosa rara, porque es nuestra hora habitual de desayunar y normalmente nos ponemos como el Kiko) y vamos para la salida. Cuando me apunté me alegró ver que salíamos a las 9:00, porque te evitas el madrugón, pero en esos momentos casi que hubiera preferido salir a las 7:00 con un poco más de fresco, ufff… pero quién iba a imaginarlo…
 
(Foto: El Norte de Castilla)
 
Sin más, nos metemos en el agua del río Tormes que casi parecía una bañera de lo calentita que estaba y dan la salida, primero de los chicos federados y, 2 minutos después, las chicas.
 
Espectacular la natación con ese fondo (foto: El Norte de Castilla)
 
 
Tras los primeros segundos, veo que estamos más o menos en paralelo otras dos chicas y yo. Una es Alba y la otra no la conozco. Pero cuando a los 400m aproximadamente empezamos a alcanzar al grueso de los chicos, ya las pierdo un poco y decido tirar por el exterior y hacer mi carrera.
 
(Foto: Salamanca 24 horas)
 
Todo va sin más problema hasta que en el giro de la primera vuelta empiezo a notar calambres en la planta del pie. Esto sí que es nuevo… Trato de controlarlos, pero llega un punto en el que me tengo que parar a estirar (hacia los 1200m), momento en el que me pasa Alba la pobre asustada al verme ahí paralizada… me ofrece ayuda, le digo que tire y me engancho a sus pies tratando de nadar sin mover nada las piernas, a ver si así podía terminar sin pararme de nuevo. Nunca me había pasado algo así y no tengo ni la más remota idea de cuál pudo ser la causa.
 
Me dicen que salgo 3ª del agua, transición (leeeenta) y a la bici.
 
(Foto: Salamanca 24 horas)
 
 
El día anterior fuimos a ver el circuito en bici y sabíamos lo que nos esperaba. Continuos sube-y-baja no muy largos, pero que se harían duros (nos salieron al final +900m en 80km). Buen asfalto (salvo un pequeño tramo, pero que no se hacía mal) y bastantes giros de 180º en conos con carretera estrecha. Pintaba divertido.
 
(Foto: Salamanca rtve al día)
 
Me mantengo un poco por detrás de Alba y me sorprende lo bien que está yendo en la bici, así que decido mantenerme ahí, ya que los vatios eran los que tenían que ser. Pero en los giros veo que viene otra chica con muy buena pinta justo detrás. Hasta que esta chica (Amaya, vi que ponía en su dorsal) nos sobrepasa e intenta meter tierra de por medio. Ahí intento recortarla, pero va muy fuerte y el calor empieza a apretar, así que Alba y yo intentamos que no se vaya mucho pero mi cuerpo empezaba a quejarse. Ya en la 3ª vuelta empiezo a notar mucho calor y el estómago se me empieza a cerrar… y en estas distancias, o comes, o mueres, así que intento tragar lo que puedo, pero se me quedó el 20% del bidón de geles sin terminar. Pienso, “bueno, ya iré comiendo los geles a pie”. Aaaay, ilusa…
 
(Foto: La Gaceta de Salamanca)
 
La última vuelta se me hace bastante bola, los vatios van bajando, y acuso la falta de kilómetros (si os digo que llevo 166km de media semanales de bici en las últimas semanas (155km/sem desde enero) alguno igual no se lo cree, pero es la realidad… desde luego, no me quejo, que saco petróleo con eso… bendito Powertap) y el calor que está pegando a esas horas ya de mediodía, así que sueño con bajarme a correr… claro, que no sabía lo que me esperaba.  
 
Me bajo 3ª a correr con el Joule marcando 160w medios y 0.8IF, que no es para tirar cohetes, pero tampoco está mal del todo. Sabía que Alba no podría terminar (ojalá salga muy pronto de esa lesión, porque se merece poder disfrutar de ese estado de forma tan bueno que tiene) y Amaya no tenía ni idea de cómo correría, pero sabía que no estaba demasiado lejos, así que confiaba con poder al menos luchar por la victoria, que no estoy corriendo mal (aunque os voy a ahorrar el trance de poner los kilómetros semanales a pie jeje).
 
La primera de las cuatro vueltas no llevo mal ritmo, pero noto que me arde el cuerpo y me duele la cabeza. Intento refrescarme en los avituallamientos, pero el agua está caliente y no ayuda mucho. En el paso por la primera vuelta ya voy con la bici de 1ª clasificada. Con el paso de los kilómetros voy flojeando y en el km 6,5 me fuerzo a tomar un gel 226ERS, que parece que me da un poco de vidilla, pero pronto me doy cuenta de que es un espejismo y me empiezo a marear, tengo naúseas y unas ganas imperiosas de tirarme al río cada vez que lo veo.
 
Pienso que tengo que seguir como sea, que Amaya la pobre va caminando y creo que por detrás (afortunadamente) abrimos bastante hueco en la bici. No podía abandonar yendo primera. Me daba vergüenza ni planteármelo, pero casi me apetecía que me adelantara alguien para poder sentirme menos culpable si desistía. Además el chico de la bici me iba animando el pobre como podía (¡gracias!!). Cada vez voy peor. Me paro en todos los avituallamientos un buen rato (cosa que nunca hago) y por tres veces saqué de mi bolsita un gel y lo volví a guardar porque me daban ganas de vomitar solo con mirarlo.
 


 
 
El panorama a mi alrededor era bastante desolador. Mucha gente caminando y lanzándose encima de las mesas de los avituallamientos de un modo desesperado. Casi parecía más un IM que un MD. Afortunadamente en mi 3ª vuelta el equipo de Yomaran Events puso en marcha los mecanismos de emergencia ;-) y llevaron a los avituallamientos botellas de agua en cubos de hielo y Coca-Cola… ¡¡Coca-Cola!! Nunca había tomado Coca-Cola en ninguna competición pero en ese momento era lo único que me pedía el cuerpo y yo diría que gracias a ella al menos pude continuar (no sé si llamaría a eso correr), cargando también con una botella de agua en la mano para ir refrescándome un poco.
 
Y, por fin, como en una nebulosa, veo al fin el arco de meta, que cruzo para desplomarme después en una explosión de emociones entre el alivio, la alegría, el dolor y el miedo y la incertidumbre ante lo que me espera dentro de un par de meses.
 
 
 
Si el sabor de esa meta fue agrio, con el tiempo se va volviendo dulce. Ganar, lo que sea, aunque hablemos del torneo de chapas de tu urbanización, nunca es fácil. Las demás triatletas han entrenado igual que yo para estar allí, han luchado contra el mismo calor, la misma distancia, las mismas cuestas. Haber podido llegar en primer lugar para mí es un honor, algo con lo que ni me atrevía a soñar hace unos años. Me siento orgullosa y agradecida de poder vivir esos momentos, de poder hacer lo que me gusta y vivirlo con tanta intensidad.
 
Mi más sincera enhorabuena, no sólo a mis compañeros de pódium, sino a todos los que logramos cruzar esa meta que tanto se resistía
 
También fue un regalo poder vivir una competición con Sergio (bueno, verle en la salida y luego cruzármele unas décimas de segundo, que iba como un tiro tanto en bici como corriendo… daba gusto verle), que eso para nosotros ahora es todo un lujo y hace muy especial cada vez que podemos compartirlo.
 
Antes de empezar, junto a parte de la expedición Diablilla (Foto: el Norte de Castilla)
 
Aún con las duras condiciones, es un triatlón muy recomendable. Se respira en cada metro el cariño con el que está organizado y el poder competir en esa bella ciudad es un lujazo. 
 
Ahora toca pegar un buen apretón estos dos últimos meses que me quedan para el Ironman de Copenhague, que a un IM no se puede llegar con alfileres si lo que quieres es disfrutarlo. Sé que será durillo, pero sé que puedo hacerlo.
 

martes, 25 de abril de 2017

I Triatlón Orihuela Miguel Hernández

Arrancamos esta nueva temporada, la decimotercera ya, y, como viene siendo habitual estos últimos años, más verde que un melón (que poco se le puede pedir al cuerpo si lo entrenas menos de 10 horas semanales, pero es lo que hay), pero eso importa poco cuando alguien como Ximo, que es un pilar de nuestro deporte, tiene el detallazo de invitar a los hawaiianos a lo que será el primer Triatlón de Orihuela Miguel Hernández, que sustituye al triste e injustamente desaparecido Triatlón de Elche Arenales.



Sergio se animó con el 113 y yo, en un momento de lucidez, me apunté a lo que llaman Olímpico +, que más bien sería +++, con distancias 1,9-60-10. En cualquier caso, el volver a estar juntos en una competición importante después de mucho tiempo sin hacerlo ya es un regalo. De la logística que conllevó el hacerlo posible mejor no hablo, que me cargo el romanticismo ;-).




Cuando llegamos el viernes, había un temporal de viento y mala mar que daba miedo. El sábado bajó un poco pero, cuando fuimos a inspeccionar el circuito de bici, el viento nos tiraba y el personal de salvamento decía que con esa mar se tendría que suspender la natación. Pero como siempre, la gente de A300W tiene a los dioses de su parte y el domingo se levantó un día estupendo para la práctica del triatlón.




Cuando estoy preparando la bici me doy cuenta de que ha pasado lo que temía. Por no preparar bien la rueda delantera, el día anterior tuve que desatascar el obús que se había quedado pillado con el líquido antipinchazos y algo había liado que la rueda perdía aire. La tenía en 2 kilos. Tras evaluar riesgos, decido no cambiarla e hincharla y rezar para que me aguantara, al menos hasta poder volver al hinchar en el pit-stop del km32. Pero vamos, lo que siempre digo: en el primer triatlón te pasan siempre un montón de globeradas, pero hay que pasarlas para aprender para el siguiente.



Nos llevan en bus al Cabo Roig (la natación era una travesía en línea) y, tras un poco de retraso, comienzan las diferentes salidas. Salían primero todos los del 113 en tandas de 3’ y después nosotros, primero las chicas y luego los chicos.






Foto de Salvador Robles

Bueno, pues ya imaginaréis. Al principio sola que no sabía ni por dónde me andaba y tenía que ir parando para orientarme, y cuando ya fui enganchando gente, abriéndome al lateral para poder ir pasando, con los metros extra que eso supone. Pero bueno, el caso es que no me encontré mal del todo y encima me encantó el recorrido, así que disfruté de ese ratillo, que no es poco.



Llego al box y compruebo que la rueda parece que aguanta y tras una transición más lenta que en el Ironman (ya me puedo aplicar para los sprints) agarro la bici con la idea de ver si podía hacer una media que rondara los 170w. Pero me vengo arriba y creo que los primeros kilómetros me paso de rosca, así que cuando ya dejamos el “mini-puerto” de Rebate y encaramos hacia Torremendo, que es como el km30, ya voy pidiendo la hora.



Desde ahí ya con un dolor de piernas horrible y aguantando el tipo como puedo, contando además con que en las bajadas iba más frenada que de costumbre (que no es poco) porque me daba pánico que la rueda reventara. A pesar del poco entrenamiento que llevo, no me estaba encontrando mal en bici, pero bueno, tocó día de penurias.

 Fotos de Salvador Robles



Llego a Orihuela viendo 160w medios en mi Powertap (165w hasta justo antes de los últimos kms de bajada al pueblo) pero 0,84 de IF, que tampoco es tontería y es que era un circuito duro duro, con continuo sube-baja (aún sin grandes subidas) que te dejaba las piernas al pilpil. Eso sí, espectacular de bonito.

 Foto de Deckfilms



La T2 un desastre. No encontraba mi bolsa y voy y salgo a correr con la camiseta de mangas por encima, vuelvo para atrás, me la intento quitar sin bajar la cremallera y con la visera puesta, me quedo atascada… un show. El que me viera… buenas risas se pegaría.


 Fotos del empanamiento de Sepu Veinti Nueve



Pero bueno, ya salgo a correr y no sé en qué punto de mi vida me he convertido en una persona que medio corre (bajo mi baremo, claro, nada que ver con las máquinas del 113 que telita…), pero el caso es que me encontraba bien y así fue durante toda la carrera a pie, disfrutando y con buenas sensaciones, así que me quedo con eso y con la sensación tan brutal de correr con la bici de primera chica abriéndome paso. Y gracias a esas buenas sensaciones pude disfrutar del precioso palmeral y del paseo por el casco antiguo, que me pareció chulísimo y con muchísima animación.



Y así hasta cruzar la meta de la primera fiesta de este año siendo consciente de que queda mucho por currar pero que al menos voy manteniendo cierta base, que dadas las circunstancias, no es poco, así que no puedo más que estar contenta. 

¡Podium de mayoria trimami! ;-)




En definitiva, un triatlón que mantiene el espíritu de lo que fuera el de Elche, de las cosas hechas con cariño y entusiasmo, con amor por nuestro deporte, y eso se respira en el ambiente y te hace sufrir, sí, pero con una sonrisa en la cara :-).

La siguiente en 10 días en un formato bien distinto, la Copa de la Reina y el Cpto. De España por Relevos y, una semana después, el Campeonato de España de MD en Pamplona que esa distancia ya son palabras mayores.

Os dejo un precio vídeo de ese día para que os hagáis una idea de cómo fue los que no estuvistéis (en el que chupo un poco de cámara jeje):

jueves, 26 de enero de 2017

Donativo excedente camisetas Kona

Como sabéis, el año pasado hice una campaña de crowdfunding de cara a mi participación en el Ironman de Kona en la que, a cambio de una aportación, obsequiaba con unas camisetas diseñadas para la ocasión.
Muchos amigos ya las tenéis en vuestro poder (muchas gracias!!), a algunos incluso les ha traído suerte (que un Kona llama a otro Kona ;-)), pero tengo algunas de excedente y he pensado que no hay mejor manera de agradecer al mundo la alegría que me ha dado que brindando un poquito de alegría a otros que la necesiten.
Por ese motivo, las camisetas sobrantes las mandaré a cambio de una donación de 11 que repartiré al 50% entre las dos organizaciones con las que colaboro de manera habitual: Médicos Sin Fronteras y ACNUR. Aprovecho esta ocasión para animaros a todos a colaborar con alguna organización benéfica, aunque sea con una poquita cantidad (que, además, os podéis desgravar una parte en vuestra declaración) ya que muchos poquitos pueden hacer muchísimo.
Para no complicar el proceso, mediante el botón de donación se donarán 15 (11€ de donación + 4€ de gastos de envío y comisión Paypal) y, en comentarios, podéis indicarme la talla de camiseta que deseáis recibir (recordad revisar la tabla de tallas, que son muy pequeñas. Pedid mínimo una talla más de la que uséis normalmente). La aplicación solicita que indiquéis la talla justo antes de finalizar el pago, en la pantalla de verificación.




Recordad incluir vuestra dirección para que pueda enviarla.
Iré haciendo inventario y mostrando las cantidades que me quedan disponibles de cada talla. Revisadlo antes de pedir una para ver si están disponibles. ¡Muchas gracias a todos de antemano!

Talla S - 5 unidades
Talla M - 9 unidades
Talla L - 14 unidades
Talla XL - 6 unidades
Talla 3-4 niño/a - 1 unidades
Talla 5-6 niño/a - 4 unidades
Talla 7-8 niño/a - 2 unidades
      Talla 9-11 niño/a - 3 unidades      
 


No es necesario disponer de cuenta Paypal. Una vez dentro te indica cómo hacer el pago con tarjeta mostrando el siguiente mensaje:


¿No dispone de una cuenta PayPal?
Utilice su tarjeta de débito o crédito. Continuar
 Tarjeta Aurora



Si tenéis alguna duda, podéis contactar conmigo en ishtar2kona16@gmail.com

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Crónica IM Kona 2016: Cap.2 - el gran día


El gran día

En pie a las 4 (que hablar de despertarme después de la nochecita en vela que me pasé sería mucho decir), desayuno, coge trastos y al Pier!. Pues cuando estamos a mitad de camino… ¡ay mi madre!!, ¡que me dejo las zapas de bici en el apartamento!!. Estaban dentro de la mochila al haber decidido en el check-in que las dejaría en los pedales en vez de en la bolsa, y tenía que llevarlas. Puffff…. Imaginad. Corre que te corre, con lo que soy yo, que me gusta llegar con muchíiiisima antelación a los boxes y lo lento que es todo allí entre que te ponen las calcomanías con el número, las bolsas, el pesaje que te hacen, que llegas a tu bici,…. Ufff. Un estrés. Lo único bueno es que con tanto agobio no me puse ni nerviosa por la competición.

La natación

Este año había 4 salidas: 6:25 PRO-M, 6:30 PRO-F, 6:55 AG-M y a las 7:10 las AG femeninas. Aquí hay una lección aprendida, y es que me metí en el agua según salieron los chicos para ir a coger sitio en el lateral derecho de la línea de salida, ya que supuestamente era más favorable la corriente, pero estar más de 10’ flotando en el agua en vertical moviendo las piernas cansa y encima te quedas pasmado. No creo que haya problema en meterse un poco más tarde y poder desplazarte a un buen sitio de salida (total, te van a pegar patadas igual…).

La esencia de Hawai. Me flipa esta foto.
Dan la salida y me llueven golpes por todos lados. Normalmente la batalla campal se acaba en unos 200-300 metros, pero aquí no… aquí de las 700 hay muuuchas que nadan a mi ritmo, así que me van apaleando casi hasta girar en el barco. Lo bueno es que como vas viendo pececillos de colores por debajo mientras nadas, compensas un poco el tormento. Total, que visto el panorama, pues me engancho a unos pies que me llevan cómoda y ahí me quedo. Cuando levanto la vista veo que parece que somos el primer grupo grande, así que ni tan mal.

Eso sí, cuando nos empezamos a chocar de bruces contra los chicos que comenzamos a adelantar con una diferencia de velocidad bastante importante, deja de ser agradable y cómodo, pero bueno, al menos no son demasiados… 

Salgo del agua en 1h01’ sin haber gastado mucho esfuerzo. A por la bici!



La bici

Desde que tengo mi flamante Powertap (hace ya 6 años), seguir una estrategia en bici resulta bastante sencillo. Jaime me había dado rangos de vatios diferenciados por tramos y más o menos coincidía con mi idea de tratar de llegar a Hawi con 150w, aprovechando que a esa hora todavía no pegaría mucho calor y picaba para arriba, y tratar de que la media final no bajara de 144w, que es mi media habitual de Ironman, compensando la ganancia de rendimiento de este año con el recorte de vatios que hay que meter cuando hace calor. 


¡Qué no falte la crema!
 
Pues puedo decir que lo clavé. 152w en Hawi y 145w poco antes de Palani. ¿Por qué digo esto?, porque cuando ya pasé en cruce del Energy Lab con la Queen K no pude más que dejar de pedalear para disfrutar en vivo y en directo de la carrera a pie de los Pro. Uno no puede pasar por allí y no pararse a ver ese espectáculo. Frodo, Kienle, Tim O’Donnel, Daniela Ryf, Anja Beranek,…

De todas formas, aunque cumplí el plan, no puedo decir que no fuera duro. Cuando soplaba el viento de frente (especialmente en la zona de Waikoloa) costaba muchísimo mover la bici, y cuando pegaba lateral, me costaba un imperio acoplarme por miedo a los bandazos. 



Se ha hablado mucho del drafting, pero ahí yo no puedo decir demasiado, ya que al tener la salida separada las chicas y ser bastantes menos que los chicos, no había mucha densidad. Sí que en un momento me pasaron 5 chicas en un claro grupo y en el siguiente penalty box ahí estaban.


Eso sí, tenía tanto miedo de que me lloviera una tarjeta sin comerlo ni beberlo, que por lo que me habían comentado era bastante común, que a falta de 12 metros igual dejaba 20m, y casi me centraba más en evitar a la gente que en hacer mi propia carrera, lo cual seguro que no me vino muy bien, amén de que “el drafting legal” (ir a esos 12 metros) siempre ayuda. Pero bueno, no me arrepiento para nada de la decisión, a pesar de la sobredosis de comer viento que me pegué.


Al final se hace bastante duro el segmento, entre el calorazo que se nota en el tramo de vuelta (que yo creo que se magnifica por el calor del sol en los campos de lava), el viento y el aguantar que te pasen constantemente quitándote las pegatinas (cómo anda la gente, madre mía). Pero ya ha terminado, tras 6 horitas justas pedaleando.


El maratón

Me bajo de la bici y en seguida soy consciente del globo que llevo. Me noto una temperatura corporal muy alta y siento que me va a estallar la cabeza. En ese momento ni lo pienso, pero puede ser que tuviera algunas decimillas y por eso me recalentara de más. No sé. El caso es que cuando la voluntaria de T2 me echó una toalla mojada en agua fría por los hombros, casi pude ver que salía humo. Me tomo mi tiempo para bajar la temperatura, hago un pis y a por ello.

En ese momento veo que salgo junto a Lucía, la animo y ya sabía que se perdería en la lejanía (vaya carrerón se marcó!). Salgo en lo que yo pienso que es tranquila (que no miro nunca el Garmin, pero viendo el archivo después no fue así del todo….) pero sigo notando mucho calor en la cabeza.


No era ni la milla 2 y yo ya sólo quería sentarme en el arcén y echarme a llorar. Pensaba en que me faltaban 40 kilómetros y, por primera vez en un IM, empecé a dudar de si podría acabarlo. Es ahí donde hay que tirar de coco y pensar que esto es el Ironman, que ahora te puedes sentir hecho una piltrafa y 20’ después ir como un tiro. Eso lo sé y es así. Así que a bajar el ritmo, al tran tran y a tirar de paciencia. Y, ante todo, nunca parar… correr aunque sea a ritmo de trote, pero si te paras o caminas, te llueven los minutos sin darte cuenta.

Me mojo en todos los avituallamientos intentando no mojarme los pies… hasta que una mujer que se vino arriba me encharcó entera con una manguera. En ese momento daba gustito, pero ya sabía yo lo que pasaría tras dos kilómetros de “chof chof”: ampollas al canto y no era ni el kilómetro 8. Pero bueno, solo es dolor, se aguanta y tampoco fue el mayor de mis problemas.

De hecho me iba encontrando cada vez mejor (menos mal), especialmente después de otro pipi-stop, y fui poco a poco aumentando el ritmo hasta Palani que, milagrosamente, pude subir corriendo, que no es poco. Al principio de la Queen K también me encontré muy bien, coincidiendo además con que se empezó a nublar un poco y al menos se podía respirar. Un poco más adelante me crucé con Jaime y chocamos nuestras manos, en un momento de gran emoción que recordaré siempre… somos un equipo.


Subiendo Palani trotando que no es poco

Hay avituallamientos cada milla y ahí viene lo que creo yo que es la clave de muchos males de tripa en Kona: que bebemos de más y nos encharcamos. Es verdad que la línea entre deshidratarse y encharcarse la tripa es muy fina, pero creo que hay que controlar la ingesta. Yo estuve bebiendo muchísimo más de lo que bebo habitualmente (que viene siendo lo que caiga en la boca bebiendo mientras corro), y en un momento fui consciente de que estaba generando una pecera estomacal. Afortunadamente lo pillé a tiempo y, bajando un poco el ritmo y bebiendo 1 vaso en vez de 2 e incluso menos, pude controlarlo antes de que fuera demasiado tarde.

Y así iba, a altibajos. En casi ningún momento me encontré “súper” como así ha sido en mis dos últimos Ironman, pero tampoco tuve que llegar a pararme ni caminar. Y allí hay mucha gente caminando, vomitando, haciendo eses, tirada en la cuneta de la Queen K,… impresiona muchísimo ver a esa gente tan fina, tan fuerte y tan preparada penando tanto. Kona is different.

Por desgracia no iba a poder “descansar” hasta la línea de meta, y tras hacer no muy mal el tramo del Energy Lab y el inicio de los ya últimos 10kms por la Queen K de vuelta a Kailua, antes de llegar a un avituallamiento, pego un chupito a mi botella de geles del Fuelbelt y cuando voy a coger agua para pasarlo, resulta que no tienen!! Que se les ha acabado!!!. “Ice, Gatorade, Cola… no water, sorry, ¡¡¿¿cómo que no water??!!. Tiro para adelante pensando que en 1 milla tendré otro avituallamiento, pero no llego… me da la vuelta al estómago y así terminaría los 5 últimos kilómetros, penando, con el estómago en la boca, y tirando de coco como pocas veces he hecho. Después, viendo las clasificaciones, vi que con lo que yo consideraba un churro de maratón (aunque luego el tiempo, 3h49’, no lo parece tanto), adelanté casi 250 puestos de la clasificación general, casi 50 chicas. Aquello es duro para todos.


Pero ahí está. La meta que llevo 12 años viendo en el ordenador a las tantas de la madrugada. El lacito de este regalo que está siendo el vivir esta experiencia. Y la cruzo tras 11h01’ de lucha en una explosión de emociones entre el llanto, la alegría, la risa... Una imagen vale más que mil palabras.







Y es en esa explosión en la que todo te viene de golpe a la cabeza. Esos "tú no podrás", "no entrenas lo suficiente", "has empezado muy tarde", "no eres lo suficientemente buena", pero también los "leerte me motiva para luchar por mis objetivos", "si tú puedes, ¿por qué no iba a poder yo?", sonrío recordando la foto de ánimo que me han mandado mis compañeros de trabajo.

Me acuerdo de todos los peldaños que hemos subido, pasito a pasito, de los muros que hemos derribado y también contra los que me he dado de bruces, saliendo endurecida, con alguna lección aprendida.

De lo duro que es a veces el día a día este loco que tenemos, pero lo bien que me lo paso, lo reforzada que sale mi autoestima, el chute de empoderamiento diario y el buen ejemplo que seguro que ya está captando mi pequeña Iria y que espero que le ayude a no rendirse, a luchar por aquello en lo que cree, a confiar en la fortaleza que tenemos las personas y que mucha gente no se atreve ni a explorar.

Orgullosa de mí. Orgullosa de mi familia. Orgullosa de lo que hemos construido y lo que seguimos construyendo.