jueves, 30 de julio de 2009

Fotitos doblete

Bueno, os dejo algunas fotillos majas del doblete del fin de semana pasado:

El sábado en Pálmaces:

Sacándole provecho al acople


Ese cartel...


Llegando a meta reventada


Podium mixto (10º y 10ª) palmaciano
Y el domingo en el Juan Carlos I:

Deslizaaaaando... seguro que Terry Laughlin estaría orgulloso de mi cuadrante frontal jajaja


Vamos a la bici en una laaaaaaarga transición


Cómo no, quedándome en los giros... ¡¡torpe!!!


Intentando levantar los pies del suelo


¡¡Campeones y campeonas de la Copa Comunidad de Madrid de clubes!!!!

Y ahora, tras un lunes de descanso total y un par de días relativamente tranquilos (1 circuito de gim+natación con 4x500 en progresión+30' trote el martes y 1h50' de bici luchando contra el viento ayer) nos planteamos una mini-pretemporada que dure esta semana y la que viene antes de afrontar las 6 últimas semanas de entrenamiento exigente antes del Campeonato de España (que imagino que serán 2 ciclos de 2 semanas de carga + 1 de descarga). Así, en esta mini-pretemporada, recuperamos el gim que teníamos algo apartado, haremos alguna salida larguita de bici y alguna de carrera a pie (teniendo en cuenta que larguita para nosotros es de 1h15' como mucho) y algo de fortalecimiento tanto en natación (palas, pull, camiseta) como en bici y carrera a pie (cuestecitas). Claro que con las vacaciones que empezamos mañana mismo, todo es mucho más sencillo :-))).

Fotos cortesía de MAE y Sergio

lunes, 27 de julio de 2009

Doblete


¡Prueba superada!. El momento tan temido del doblete ya ha pasado y la verdad es que no ha sido tan malo como esperaba… o quizá es que las cosas a toro pasado se ven más sencillas de lo que han sido en el momento, pero el caso es que ya está hecho y, aunque pienso que el resultado es cuanto menos mejorable, el mismo viernes hubiera firmado por algo así, así que no me puedo quejar. Pero empecemos paso a paso…

Tras el descanso total del jueves, el viernes hicimos un poquito de cada disciplina (700m natación + 30’ bici + 10’ carrera), cortito y con algún acelerón, por coger un poco de chispilla y sirvió para subir un poquito la moral, porque al menos podía apretar y las pulsaciones subían, así que eso era buena señal.

El sábado amaneció con nervios y con mucha incertidumbre sobre lo que pasaría. Preparamos todos los trastos, los bocatas y allá que fuimos. Llegamos a Pálmaces y siempre es un gozada ver tantas caras conocidas… tanto que tardamos casi media hora en llegar a la Casa Consistorial a por los dorsales desde el parking porque cada dos pasos te encuentras a alguien con quien charlar un ratillo :-). A todo esto, los bocatas los comimos a las 14:30… demasiado tarde… primer error del día y creo que el más grande. Colocamos los trastos y al pantano!

El agua está fría, y los momentos previos a la salida metidos en remojo son horribles, con tiritona y cuerpo agarrotado. Suena la bocina y empieza la guerra!!. Acostumbrada a compartir salida con apenas 30 chicas, hacerlo con más de 200 chicos se me hace muy raro y, como además tengo tendencia a meterme en el mogollón, me caen golpes por todos lados (que las chicas también nos golpeamos, pero somos más delicadas, que estos golpes eran fortísimos!), pero la verdad es que superados esos primeros momentos, es una gozada nadar con tanta gente, que casi no te tienes que preocupar ni de orientarte (no como habitualmente que me quedo más sola que la una y tengo que buscar la boya constantemente).

Contra el frío, calor humano ;-)


Voy cogiendo ritmillo pero sin tener muy claro si estaba nadando bien o mal, así que me limito a intentar cazar a ese otro gorro verde (el color de las chicas) que veo a lo lejos y que pienso que puede ser Ruth. Salto de grupo en grupo hasta que veo a un chico a muy buen ritmo que pasa por mi derecha y decido que esos van a ser unos buenos pies para que me lleven a tierra firme sin gastar más energías que las necesarias. Y así fue. Y, por el camino, agarro al gorrillo verde que, al salir, veo que es Patri talaverana… genial!, parece que no se ha dado mal la natación. Al final poco menos de 27’ y puesto 30º de la general y femenina (detrás de Eva Ledesma, Laura Díaz y la propia Patri).




Me subo a la bici y las palabras de Sergio resuenan en mi mente: “el truco está en no cebarse en la subida a la carretera, que es mejor ir tranquilo cogiendo ritmo poco a poco”. Y así lo hago, tranquilita, cogiendo cadencia y notando como parece que me siento bien y el cuerpo responde. Llego arriba y ya voy 3ª, me acoplo y a disfrutar!. En ese momento me agarra Sergio y, cuando me pasa, le mantengo la distancia un par de km hasta que pienso, “¿pero dónde vas?”, así que decido contenerme y bajar el ritmito, que las piernas van fenomenal (tanto que iba a 167ppm como si nada) pero queda mucho.

Lo kilómetros pasan poco a poco y hace muchísimo calor. Bebo mucho isotónico (que tiene HdC y proteínas) y tomo el primero de los geles, pero no consigo quitarme la sensación de sed en ningún momento, así que bebo y bebo. Me sigo encontrando bien, pero me voy controlando mucho porque sé que si me paso, lo poco que gane en la bici, lo perderé multiplicado por 5 en la carrera a pie. Después del giro en Atienza me pilla Ruth que va fortísima pero con pinta de ir muy suelta y hacia el km 40 pillo a Laura Díaz, así que sigo. Sigo pasando calor, teniendo sed y con sensaciones de que el estómago no va muy fino, y para colmo pega un viento bastante majete. La bajada al pueblo voy casi sin dar pedales, intentando guardar fuerzas, y a correr toca, después de 1h51’ de bici (a casi 32 km/h de media).

En Pálmaces siempre me bajo a lo globero... me aturullo con tanta cuesta, no sé..


Y, como temía, según doy el primer paso, veo que no estoy bien. El mismo dichoso dolor en el diafragma que en Pálmaces 2006, Casa de Campo 2007 y Fuente Álamo 2009 entre otros, que pienso que puede ser algo de gases y que pensaba que tenía superado al haber cambiado la pasta por el bocata para comer cuando compito por la tarde. Es una presión horrible, que no me deja respirar ni tragar, así que imposible subir ritmo, pero al menos voy avanzando a un ritmo decente. Me pasa Laura Díaz, como esperaba, así que ya voy 4ª. Pero entonces se me nubla la mente y pienso que igual bebiendo agua se me quita, cuando sé lo mal que me sienta beber agua corriendo, pero lo que sea con tal de que se me quite ese dolor. Así que trago agua en los avituallamientos hasta que en el que había al lado de boxes al comenzar la 2ª vuelta me da un vuelco el estómago y el dolor en el diafragma se complementa con unas naúseas horribles. Creo que no hace falta que os diga cómo fue la 2ª vuelta, mareada perdida y parando cada dos por tres con arcadas pero sin conseguir vomitar… una agonía. Por suerte tenía una buena ventaja y solo fui superada por Patri en la entrada al pueblo para llegar a meta, así que al final, 5º puesto, 3h25’ de carrera, un mal cuerpo horrible y 1h07’ de penuria a pie.



Creo que la gráfica del pulso habla por si sola, ¿no?. Vaya petada, uffff...




Al final tengo un poco de sensación agridulce, porque si bien es verdad que con la natación y la bici estoy muy contenta (y más estando como estaba los días previos), en la carrera a pie me lo cargué todo, y es que solo ha habido 1 año en el que corrí bien a pie en Pálmaces (2006) e hice 1h02’ corriendo menos que ahora, por lo que podría haber bajado de 1h y haber hecho unos 8’ menos en total, pero bueno, lo dejamos pendiente para Pálmaces 2010. Creo que el fallo estuvo en comer muy tarde y en que no entrenamos nada el estómago (en las salidas largas de bici, de poco más de 3h, no suelo comer nada de nada y ni siquiera llevo isotónico, así que no tengo el cuerpo acostumbrado a trabajar y digerir a la vez…). Eso sí, al final, aún con el sufrimiento, es una gozada competir allí y volveré siempre que pueda :-).

Y, después de las porno-duchas palmacianas, un intento frustrado de comer un bocata para recuperar, algo de caldereta, un heladito, 2 horas de vuelta a casa y menos de 6 horas de sueño, el despertador sonaba para cumplir con la 2ª cita del fin de semana: el triatlón Juan Carlos I, campeonato de Madrid. En resumen podría decir que bastante bien se dio para lo que llevaba encima. En la natación me despisté un poco en la salida y me mantuve todo el tiempo a 20m del que sabía que era mi grupo pero al que no fui capaz de engancharme. En la bici, tras unos primeros metros en los que parecía que las piernas no iban a responder (¡qué dolor de glúteos, ufff!!), cuando me enganchan Chose y Ana de Gregorio por detrás, parece que voy entrando en calor y puedo hasta dar relevos, hasta que cogemos a Mª Elena, que va como un tiro ya después de ser mami hace nada, y llegamos las 4 juntas a la T2. Y, corriendo, pues con mucho esfuerzo, bajo un calor asfixiante de mediodía de julio madrileño (37ºC a la sombra, casi ná), unas cuestas importantes (vaya trampa el cicuitito) y con un terreno de tierra suelta al que mis Speedstar no se agarraban nada de nada e hicieron que me costara el doble con tanto resbalón… pero al menos mantuve el puesto, para terminar , que no está nada mal dadas las circunstancias.



Eso sí, jornada más que estupenda, con los ánimos de Miguel que estuvo aguantando la chicharrera que hacía mejor que todos nosotros y con los podiums que nos daban como campeones de la Copa Comunidad de Madrid de clubes tanto al equipo masculino como al femenino… ¡¡enhorabuena, ecosportian@s!!!!.


P.D.: fotos palmacianas cortesía de Blanca (Kayto's sister) y del JCI de Ana de Gregorio

jueves, 23 de julio de 2009

Sin cambio


Este post toca de lloriqueo, así que intentaré no extenderme mucho para que no sea muy deprimente la cosa. Claro que ya sabréis de qué va… y va de la continuación del post anterior.

El caso es que después del malísimo día del domingo en el que por la tarde me centré en descansar para que todo volviera a la normalidad, la cosa ha mejorado pero el mal no ha desaparecido. El caso es que el lunes por la mañana seguía encontrándome bastante mal, pero por la tarde parecía que estaba mejor… hasta que tuve que abandonar el entreno de natación en el último 500 con una tiritona bastante importante (pero bueno, al menos cayeron casi 3000m, que no está mal), y las malas sensaciones se las achaqué en principio a la relación de odio que mantenemos el agua y yo desde el parón por la caída.

El martes la idea era correr incluyendo un 3x2000 r/2’ a ritmo de competición y luego ir a la pisci para hacer 3x750 idem antes de ir al fisio. Pues bien, ambos entrenamientos tuve que dejarlos a medias. La carrera a pie fue horrible, sintiéndome sin fuerzas y, a partir del primer 2000, hasta mareada. Claro que siendo las 18h, a 36ºC y un viento que tiraba los árboles (literalmente… uno se rompió a mi lado), pues casi parece hasta normal, así que solo conseguí hacer 2 bloques y 45” del 3º hasta que decidí abandonar ante el miedo a que me diera un jamacuco, porque en esas condiciones era el único alma en el Parque Central y a saber qué podía ser de mí…

Así que a la pisci. Caliento, malas sensaciones… otra vez. Bien, intentemos empezar los bloques. Empiezo y voy lenta, muy lenta, y esta vez no es porque no coja agua… parece que cojo, pero no tengo fuerzas para empujarla. Intento ir más rápido pero el cuerpo no responde. Ni quiera me cuesta respirar y puede que hasta vaya por debajo del umbral aeróbico, pero intento apretar y no puedo. Termino el 750; miro el reloj: a 1:40/100… me salgo de la piscina porque para qué seguir…


Y ya es cuando dejo de ponerme excusas y de achacar las cosas a una causa u otra. Esa sensación de que el cerebro da la orden de apretar y el cuerpo no responde que he estado teniendo desde el domingo hasta ayer me es demasiado familiar… es más, desde marzo hasta bien entrado mayo es precisamente la sensación que imperaba en mis entrenamientos (antes de eso directamente no se pueden ni llamar entrenamientos y después la verdad es que estaba encontrándome bastante bien…). Es una sensación muy clara y muy reconocible, así que no hay duda del motivo (pienso que quizá lo único que se le pueda parecer es tener una anemia muy fuerte, pero es que con esto además de la flojera y la falta de “cambio” tengo dolor de cuerpo en general, que hasta levantar el codo sin estar dentro del agua me cuesta trabajo).

Pero hoy por hoy tengo fe en poder recuperarme para el sábado. Ayer estuve haciendo 1 horita de rodillo (porque intentamos salir a la calle y casi salimos volando por el viento) y me encontré algo mejor, aunque en el rodillo es difícil evaluarlo. Hoy toca descanso total y mañana intentaré hacer un poquito de cada disciplina e intentaré que con algo de chispa (al menos mi cerebro mandará esa señal, pero a saber si el cuerpo hace caso o no), a ver qué tal reacciona el cuerpo. Espero poder tener algo de “cambio” para el sábado, porque aunque es algo larguillo, Pálmaces se hace a ritmo fuerte. Y, si no, pues lo haremos despacio, que fondo tengo, pero al trantrán (de hecho mi salida de bici más larga la hice este marzo (105km) sin problema, pero despacíiiito) , que si no se puede, no se puede.

Al final también es verdad que hace 6 meses lo veía todo negrísimo y la realidad es que la temporada está saliendo bastante mejor de lo que pensaba, así que esto se quedará solo en una piedrecilla en el camino...

lunes, 20 de julio de 2009

¿Pero me va a dejar ya tranquila?

Si es que una se confía, se machaca y claro, se olvida de que hay un ser maligno habitando en su interior, aunque llevara calladito un par de meses. Pero bueno, vayamos por partes…

La semana pasada fue un poco la semana de vuelta a las sensaciones, con no mucho volumen de entrenamiento pero con sesiones cortitas y rapidillas. Lo que más me preocupa ahora, que es recuperar las sensaciones nadando después de los 10 días de secano después de la caída, parece que progresa adecuadamente, aunque empecé la semana con sensaciones natatorias horribles, pero el viernes y el sábado ya sentía que cogía algo de agua, pero me sigo notando sin fuerzas para empujarla, pero bueno, algo es algo…

El viernes tocó entrenamiento suavecito (después de una siesta en el césped de la pisci que supo a gloria) para el sábado poder estar descansados para el Open de Madrid, que es una nueva prueba del calendario madrileño que tiene el mismo formato que la Copa del Rey, es decir, en modo de contrarreloj por equipos., donde nos jugábamos además el mantener nuestro liderato en la Copa Comunidad de Madrid, tanto en femenino como en masculino.

Así que el sábado, después de haber ido por la mañana a hacer algunos larguitos a la piscina, nos presentamos en la Casa de Campo con nuestros compis de equipo (Carol, Inma, Marta y Matete en mi caso) dispuesto a hacer un buen papel… y así fue, que las chicas nos subimos a lo más alto del podium (y eso que Matete la pobre pinchó en el km 1 de la bici :-( ) y los chicos, con Sergio en el equipo (que iba con miedo por la natación y luego se salió el tío, que está nadando de lujo últimamente), quedaron 4º de la prueba y 3º de Madrid!.


Tras un refresquito y una buena ducha, toca cenita bonoba en un buffet oriental… ¡¡qué hambre tenía y qué jartá a guarrerías me pegué!! jeje. Eso sí, la compañía de lujazo ;-).

Y el domingo tocaba machaquillo: crono Cercedeña con bonobos, galácticos y demás especímenes sobre las dos ruedas con sus mejores galas (y nosotros con las Armadillo jeje). Fuimos hasta allí calentando desde casa, que teníamos unos 30 kilometrillos, rodando suave y con pesadez de piernas por el triatlón del sábado, pero más o menos bien. Pero una vez allí, mientras esperábamos a todo el grupo rodando en un tramo entre dos rotondas para no quedarnos fríos, de repente empezó a darme un bajón bestial, me quedé sin pilas y los ojos me empezaron a quemar… uuuuy, esta sensación me suena… ¿pero será posible que el bicho vuelva a hacerse notar?. Tenía esperanzas en que fuera algo momentáneo y se me pasara después, pero no, no mejoraba. Aún así decidí hacer la crono, aunque fuera a ritmo alegrillo, porque no podía dar mucho de sí (iba con pulsómetro y a duras penas podía pasar de 155ppm, cuando normalmente esas cronos las hago rondando las 165-170 ppm) y los repechos me mataban. Pero bueno, completé los casi 33km en 59’58”, lo que me dio una media de 32,6km/h, lo que dice mucho del perfecto día que teníamos (que el viento no molestaba ni la mitad de lo que molesta habitualmente y no hacía demasiado calor) y al menos me lo guardé como un buen entreno.

Eso sí, en la vuelta a casa (que faltaban 30 km para completar un total de casi 96km) iba con una pájara tremenda, ya sin gota de fuerzas. Un suplicio. Y, por la tarde, se confirmaron mis sospechas, porque me puse el termómetro y había vuelto a los 37ºC de nuevo y me encontraba como un trapo (el último día que tuve así fue 1 semana antes del tri de Almería, hace 2 meses), así que intenté descansar todo lo que las tareas domésticas me permitieron. Hoy ya me encuentro algo mejor, aunque no bien del todo, así que esta semana me centraré en descansar todo lo que pueda para darle cancha a mis defensas para que hagan su trabajo y el sábado darlo todo en Pálmaces (bueno, todo no, que algo tengo que dejar para el Juan Carlos I del domingo, por la cuenta que me trae).

lunes, 13 de julio de 2009

Fondo suave

Hoy es el clásico lunes en el que deseas poder solucionar todos los marrones del trabajo desde la sillita delante del ordenador… más que nada porque cada vez que me levanto veo estrellitas, ¡¡qué dolor de piernas!!.

Y es que este fin de semana ha sido durillo. Después de los 67km “suaves” a 30km/h del viernes probando la posturita aero de la que nos recuperamos rápidamente con una cenita en buena compañía, llegaba el sábado que, aunque no tocaba, decidimos ir a nadar un poco, sobretodo porque servidora está nadando fatal después del parón por la caída. Pero claro, la piscina de verano de 50m hasta arriba, así que toca hacer tiempo hasta las 14:30, que ya empieza la gente a optar por comer y se puede nadar bastante bien. La idea era calentar, hacer 20x100 haciendo los impares con palas y los impares sin palas y enfriar… y la cosa se quedó en 16 series en el bloque central, para completar 2500 metrillos, pero es que, entre lo que me costaba arrastrar el cuerpo en el medio terriblemente hostil y el hambre que tenía a esas horas, la cosa no daba para más.

Y ya por la tarde-noche, cuando no pagaba demasiada chicharrera, tocaba el plato fuerte del día: 15’ cal + 50’ fartlek mexicano (1'f-1's-2'f-2's-3'f-3's-4'f-4's-5'f-5's-4'f-4's-3'f-3's-2'f-2's-1'f-1's) + enfriamiento, lo que supuso 1h17’ para casi 15km de carrera a pie exigente, porque en los tramos “fuertes” iba a buen ritmo, ya tocara en llano, cuesta arriba o cuesta abajo, así que acabé con las piernas calentitas.

Y el domingo un supuesto rodaje de 3h a ritmo de “fondo lento” según el plan, que se convirtió en 3h20’ para completar 92km en la exigente ruta de 3C-Colmenar-Soto-Miraflores-Bustarviejo-Navalafuente-Guadalix-Soto-Colmenar-3C en el que las dos primeras horas, justo la subida, tenían poco de fondo suave, pero es lo que tiene ir acompañada de máquinas del pedal ;-). Qué calor pasamos (solo durante la bici me bebí unos 3 litros de líquido, y a ojo creo que superé los 8 litros de líquido en todo el día) y qué agotamiento.

Pero claro, como el viernes no pudimos hacer los 50’ de trote que tocaban junto a la salida en bici pues, machacas que somos, allá que salimos por la tarde a cumplir. Y nunca mejor dicho, porque aquello fue arrastre total, sobretodo cuesta arriba, pero aquí quedan, 47’ de trote en fatiga a unos 5’20”/km que supongo que para algo servirán (además de para dejarme este dolor de piernas).

Y, después de semejante paliza (no por los entrenos en sí, sino por la acumulación de ellos, que es lo que pesa realmente), esta es la pintilla que se me queda:


Parece que estoy finilla y todo, ¿eh? ;-) (aunque bueno, no vamos mal… ya estoy en 55.9kg, sub-56kg, que ni me lo creo!. Ahora a mantener prácticamente, que tampoco es plan de ponerme demasiado enclenque, que se me queda una cara de pito que pa qué :-P)

sábado, 11 de julio de 2009

Posición de ataque v2.0

Como soy muy obediente ;-), ya he hecho los cambios propuestos para terminar de redondear la posturita.

Básicamente he bajado del todo el manillar (como podéis ver en la pedazo de tubo de dirección que me sobresale por arriba, que estoy por colocarle una banderita o algo) y, para intentar mantener la comodidad, he retrasado los apoyacodos todo lo que el Deda me permite (que no era mucho, pero parece que suficiente), manteniendo la posición del sillín con la tija invertida.

Foto dedicada a Julito ;-)

Y, el resultado es este:



Y he aquí un par de vídeos frikis del pedaleo ;-):





Mejor, ¿no?.

Pues ayer la probé durante 67km (3C - Colmenar -Soto - Cerceda - Colmenar - 3C) supuestamente suaves (a 30km/h de media incluyendo tramo urbano... este Sergio no tiene control :-P) y la verdad es que, aunque al principio me encontraba algo rara, al final ya me acostumbré y se me hizo hasta cómoda (salvo daños colaterales en zonas "delicadas", pero eso pasa con cualquier posturita), por lo que rodé prácticamente el 80% del tiempo acoplada. El único "pero" es que las rodillas me chocan un poco en los codos al pedalear y que, a veces, al ponerme de pie, me chocan las rodillas con los apoyacodos, pero bueno, para 60km no me preocupa mucho (porque el día que me plantée hacer 120km o 180km me compro una cabra aunque sea de nª mano).

P.D.: como veis la tabla de planchar sigue ahí, amenazante, recordándole a Sergio su cometido, sin piedad... ;-)))

martes, 7 de julio de 2009

Dedicado a Jaime ;-)




video

Ya sé que dista bastante de ser perfecta, pero para una sola competi no sé si merece la pena algún cambio más (que sé que con una potencia angulada iría mil veces mejor, pero...). El único cambio que sí haré es retrasar un pelín los apoyacodos, pero muy poquito, lo que me permite el propio apoyacodos, pero no puedo hacer mucho más...

No tiene muy mala pinta, ¿no? ;-)))

Vuelta progresiva a la rutina

Bueno, parece que ya vamos saliendo del bache. Tras 3 días parada ya sabéis que el miércoles ya pude hacer 1 hora de rodillito (incorporada, sin poder agarrarme al manillar porque me tiraba la herida de la espalda) y el jueves cayeron otros 45 minutillos (no hubo tiempo para más) y 1h15’ el viernes, así que decidí que ya iba siendo hora de lanzarse a la calle.

Así que el sábado a mediodía (con la fresca jeje) salí al Parque Central con la intención de rodar media horita suave para probar a ver qué tal, y acabé trotando 1h05’ a un ritmito majo (a unos 5’/km, que en ese terreno no está mal) y sin excesivas molestias (solo molestaba la cadera cuesta abajo y cuando quería alargar un poquillo la zancada, pero con ir a pasitos cortos se llevaba bastante bien). Cómo se nota el llevar las piernas descansadas… qué lujo y qué facilidad. Y, por la tarde, maratón de ánimos y fotográfico en el Tricros tricantino, donde Sergio se re-estrenaba sobre las ruedas gordas haciéndolo más que bien para haber podido practicar con su flamante Specialized nueva solo una semanita. Eso sí, tengo que reconocer que por la noche me dolía bastante el costado de tanto tute, pero nada que no se solucionara con un Ibuprofeno y un poco de sueño.



Y, el domingo, sin saber aún si iba a ser capaz de mantenerme agarrada al manillar, llegó la hora de sacar la flaquita a pasear. Eso sí, como la siguiente competición es Pálmaces, he aprovechado el juego que da la Cervelo S1 y la he transformado en una pseudo-cabra invirtiendo la tija, montando de nuevo el sillín de tri adelantado y alargando el acople. Y, bueno, la postura no es perfecta, pero sí que se nota la diferencia, tanto en comodidad como en diferencia de pedaleo (se te cargan partes distintas de las piernas) y creo que también en velocidad, porque nos fuimos al llano de Soto-Cerceda a dar un par de vueltecillas (55km) y salieron a 33km/h de media sin mucho esfuerzo (y eso que pegaba vientecito). A ver si soy capaz de adaptarme bien a la posición y le saco partido en Pálmaces. Y, por la tarde, trotecillo y cenita en buenísima compañía por los preciosos paraje de Puente Real (en Soto del Real).



Bueno, en realidad antes de Pálmaces (el fin de semana anterior) está el Open de Madrid, que es una competición con el mismo formato de la Copa del Rey, es decir, contrarreloj por equipos, que se celebra en la Casa de Campo como parte de la Copa Comunidad de Madrid de Clubes. Lo bueno es que no tendré que transformar la postura, ya que el reglamento por el que se rige es el de “sin drafting”, pero no sé yo si me apañaré bien en la cuesta de Garabitas así tan “echá p’alante”.

Y ya que hablamos de competis, ahí viene la gran locura: correr el Juan Carlos I el domingo a las 11:15 después de correr el sábado a las 16h en Pálmaces. Soy consciente de que estas cosas no se deben hacer, pero no me apetecía renunciar a Pálmaces este año como el año pasado, pero tampoco puedo olvidar que el Juan Carlos I es el Campeonato de Madrid y es importante que esté, tanto por el equipo como por mí personalmente, ya que me gustaría volver a formar parte de la Selección Madrileña para el tri de Autonomías, y más este año, con la de cosas que me han pasado. No sé qué tal saldrá la cosa, pero bueno, si me toca penar en el Juan Carlos I tampoco sería tan grave, que es un sprint y por penar durante una horilla tampoco pasa nada ;-).




Y a todo esto, ¿qué pasa con la natación?. Pues que ahí sigo, sin poder remojarme. Ayer ya me dijo Sergio que la quemadura de la espalda ya empieza a parecerse más a la piel humana que a un Carpaccio ;-), así que esta tarde me pasaré por la Farmacia a ver si me dan algo que lo proteja un poco más del agua (en la otra caída usé el Nobecután, pero no me acaba de convencer…) y a lo mejor hoy intento remojarme un poco a ver qué tal… Pero después de 10 días sin tocar agua me da a mí que me toca volver a aprender a nadar :-(. Menos mal que están las vacaciones por medio para dar buena cañita y no salir ya descolgada del agua en Cangas…

jueves, 2 de julio de 2009

Mesociclos forzosos

La verdad es que este año entre unas cosas y otras la planificación de mi temporada está hecha a base de mesociclos forzosos: primero la mononucleosis dichosa y ahora el golpetazo, aunque lo de este último lógicamente es mucho menos preocupante. Tan solo me ha tenido 3 días parada, que ayer ya pude hacer 1 hora de rodillito suave, con el único inconveniente de que tengo que hacerlo incorporada, sin agarrarme al manillar, porque me tira mucho la herida de la espalda, pero bueno, mal que bien, así me voy apañando. El sábado o el domingo, si el médico hoy me da su OK, intentaré trotar un rato, a ver si la cresta ilíaca dichosa no me molesta mucho. Eso sí, de momento, y hasta que la piel de la quemadura de la espalda no crezca un poquito más, nada de agua (con lo que me apetece nadar, jo :-( ). Espero no perder mucho, que cada vez que voy cogiendo sensaciones buenas, tengo que parar por una cosa o por otra, y ya sabemos lo que pasa si dejas de nadar demasiados días…


Voy a pedirle a mis compis unas clasecillas de meterse en el agua...



Pero bueno, supuestamente esta semana es de descarga, así que tampoco me está preocupando excesivamente el parón en sí mismo, aunque el tema de las sensaciones en el agua sí que me pesa y, si pienso en el siguiente objetivo que es Pálmaces y que en las dos últimas semanas he andado escasísima de bici por las competiciones (Copa y Liga), el verme muy corta de bici y saber que eso me va a llevar a penar en Pálmaces irremediablemente tampoco es que me tenga muy relajada…


Pero el caso es que el tema del parón del bicho me ha hecho pensar bastante. Últimamente me estaba encontrando bastante bien, quizá no siempre entrenando (cosa que yo considero totalmente normal por lo que yo siempre digo de que “si estás entrenando bien, no puedes ir bien entrenando”, por aquello de la acumulación de cargas y demás), pero en las competiciones me estoy sintiendo muy fuerte, al menos en las últimas. Tanto es así que me estaba planteando si no sería bueno parar 2 semanas en enero de manera nominal, no solo forzosa. Claro, con el bicho paré 3 semanas totalmente y luego estuve al menos un mes “pseudoentrenando” a ritmo suavísimo y muy pocas horas y parando cada dos días con la dichosa fiebre, así que eso ya es demasiado, pero un par de semanitas o 10 días de descanso total, lo justo para no empezar a desentrenarte… ¿no pensáis que igual no viene mal?.

Claro, hablo para una temporada en la que tenemos que llegar fuertes a septiembre, no si tienes el principal objetivo en mayo. Normalmente las temporadas se me hacen muy largas, entrenando desde octubre, con algún duatlón ya en marzo y compitiendo a tope desde mayo. Este año, la verdad, cuando llegó el primer triatlón en Fuente Álamo, mi pensamiento fue “¿ya?”, así que a estas alturas, si bien no puedo decir que no esté cansada, porque también es mucho tute, sí que me noto menos “hastiada”, y eso es muy importante cuando aún queda trabajo duro que hacer (aunque las vacaciones de por medio también ayudarán seguro).

Aún queda por saber qué tal estaré en septiembre y qué tal saldrá el Campeonato de España, pero todo indicaba que no iba a ir mal. Pero claro, nunca se puede saber si en otras circunstancias hubiera ido mejor (que en mi caso concreto seguro que es así, porque insisto en que mi parón fue demasiado largo y con demasiados efectos secundarios que se extendieron demasiado tiempo, pero con 10 diítas de parón voluntario para recuperar cuerpo y mente de cara al ciclo pre-competición ¿qué habría pasado?). ¿Alguien ha probado esto alguna vez?, ¿qué pensáis?, ¿creéis que el año que viene seré capaz de pararme 10 días a finales de enero “porque sí”, sin que nada me obligue a hacerlo, para comprobar si realmente viene bien? ;-).

Bueno, y como broche final, os dejo unas fotitos de la Liga que hizo MAE con esa buena mano que tiene y que son tremendamente expresivas… ¡¡auch!!!.