jueves, 4 de junio de 2015

Arrancamos 2015!: triatlón Juarros de Voltoya


Pues con la primera competición del año, retomo el blog que más bien ha quedado como un log de competiciones donde explayarme que me sirve como archivo de lecciones aprendidas casi para recordar de cara a futuras temporadas (que anda que no he repasado yo las crónicas sobretodo de IM y medios para recordar cómo era eso…).

Tras el fiasco de la Copa del Rey, que nos la pasamos Iria y yo con una gastroenteritis de aúpa que aún sigue coleando (sigo tomando omeoprazol y probióticos para ver si me recupero), el debut llegaba el el triatlón de Juarros de Voltoya, que suena un poco raro el acabar ahí pero dado que nos encanta la distancia olímpica sin drafting (yo diría que es mi distancia favorita, al margen del IM que es otro cantar) y la logística era relativamente sencilla (y eso pesa mucho), encajaba bastante bien.

Lo malo es que te planteas correr tras un invierno y una primavera enganchando un virus con otro en los que has tenido de todo menos continuidad (creo que no ha habido dos semanas seguidas desde octubre en que los 3 hayamos estado sanos) y te preguntas qué pintas allí, pero a la vez necesitaba reengancharme a las competiciones, sentir que soy triatleta y así coger un punto extra de motivación para los meses que me esperan, que no serán fáciles.

 
La cruda realidad: el registro de volumen de entrenamiento de este año



De nuevo en el agua esperando la bocina (el silbato de los chinos esta vez, que no se oyó nada), después de dejarme caer por el murete y rasgarme todo el brazo… torpe. Somos pocas chicas y salimos 1’ después de los chicos élite, así que mi objetivo era cazar a Sergio jeje, que eso significaría que había hecho una buena natación. En los primeros metros ya se me escapa Sara Regidor, que está a otro nivel, así que me quedó ahí solita, avanzando a buen ritmo y empezando a coger a algunos chicos. 



Cuando termina la primera vuelta se me ha hecho larguísima y, aún sin tener reloj, intuía que aquello eran más de 1200m seguro, pero bueno, ya que había cogido el ritmillo, pues habría que intentar no bajarlo demasiado, aunque yendo sola siempre se hace un poco pesado.

Termina la natación (que parece que finalmente fueron 1500m, efectivamente) y salí con buenas sensaciones y luego comprobé que en un muy buen tiempo (y sí, salí antes que Sergio, pero ni me enteré cuando le pasé).  Cojo mi lustrosa Felt y al lío!.




Reconozco que me encanta llanear en la cabra… la sensación de velocidad me encanta. Está feo que diga eso cuando me he apuntado al IM de Gales que es cualquier cosa menos llano, pero es la purita verdad. En ese momento estaba centrada en coger la cabeza de carrera y, a partir de ahí, pues ya veríamos. Y apretaba y apretaba, seguramente por encima de mis posibilidades ahora mismo, pero en principio no iba mal, aún sabiendo que con los pocos entrenamientos que llevo, no tengo pillados los ritmos en absoluto, y desde luego que no serán los mismos que el 2012 ni de casualidad.

Hacia el km 15 ya cojo el liderato y sigo apretando. Ya en la segunda vuelta me empieza a costar un poco el tema, y empiezo a notarme incómoda acoplada, que me duelen los tríceps, el cuello… pero si solo he salido 2 días con la cabra, ¿qué más quiero?. Adaptación cero… pero ya tendré tiempo de adaptarme. Para colmo, después de pegar un trago de agua, voy y tiro el bidón, que como están en la barra vertical, tampoco estoy acostumbrada a manejarlo. Pues nada, a parar, abajo y a por ello. Segunditos a la basura.




Llego a T2 (con 166w medios, 171w normalizados y 34.4km/h medios) y la que lío es fina. Se me cae la bici, no me entran las zapas… en fin. Corramos un tupido velo y a correr. No sé cuánto tiempo llevo de ventaja a Sara Regidor, pero soy consciente de que o le he cogido 4 o 5 minutos de ventaja y tengo un buen día corriendo, o me pilla fijo. Pero bueno, eso nunca se sabe y hay que luchar hasta el final.

No empiezo demasiado mal. Nos meten por caminos de tierra que me recuerdan a  Ecotrimad y, como aquella vez, la elección de las Fastwitch es equivocada. Me voy escurriendo en cada zancada y eso hace que gaste más energías de las escasas que ya tengo. Por no hablar de las cuestas. Hacia el km 3.5 ya me agarra Sara y poco después ya me empiezo a venir abajo porque, también como en Ecotrimad, el avituallamiento es muy escaso para ese calor tanta tierra. Solo en el km0.5 (que no vale para mucho) y en el km5.5, que ya llegas con la lengua de cartón. Si el avituallamiento hubiera estado en el punto del cruce, al final gastas el mismo agua (y más si la das en vaso en vez de botella) y tienes el doble de avituallamientos con el mismo esfuerzo.




A partir de ahí ya todo suplicio, pero nada que no fuera esperable tras tres semanas con problemas de salud en los que he corrido poco más de 1h a la semana de media. Hacia el km 7 pierdo la segunda plaza ante Sara Rodríguez, que yo pensé que iba muy atrás, pero corriendo como un galgo me recortó rápido… tanto que un poco más y casi agarra a su tocaya.



Al final tercera y ni tan mal, que dadas las circunstancias tampoco se le puede pedir peras al olmo y lo cierto es que lo hubiera firmado al principio (aunque también hubiera firmado un poco menos de sufrimiento, pero como decía alguno por ahí, esto no es Bambi).

No importa si sufres un poco... al final estamos haciendo lo que nos gusta... ¿qué más podemos pedir?. Así que siempre con una sonrisa!


Como le he dicho al jefe Jaime, a partir de aquí ya solo podemos ir para arriba (con permiso de los virus), así que ya nos ponemos rumbo a la siguiente parada en el Campeonato de España de Media Distancia Valencia 113, a subir otro peldañito que nos lleve al IM.

¡Gracias a Carlos Triatlón por las fotos!!! 

2 comentarios:

Fran Fernández García dijo...

Bienvenida de nuevo....que ya se te echaba de menos!! je,je,je....

Ishtar dijo...

jajaja lo malo es que voy a competir como una vez al mes, así que tampoco me explayaré mucho,pero algo es algo jeje ;-)

Graciaaaas!