martes, 6 de mayo de 2014

Triatlón de Oropesa: el redebut!

Parecía que no iba a llegar nunca este momento, pero retomamos el hilo de las crónicas de competiciones en el blog, y es que ayer “redebuté” ya en categoría trimami en el Triatlón de Oropesa, aprovechando que pasaríamos el puente de mayo en Benicassim (y es que, con la peque, la logística se ha convertido en factor principal para elegir competiciones, al menos durante el primer año, que es muy chiquitita y no nos podemos separar mucho de ella).

Antes de nada debería poneros un poco en antecedentes de lo que estoy entrenando, pero puede resumirse en: lo que puedo (y, además, he dejado de apuntarlo porque a veces era un poco deprimente). Generalmente entre semana consigo sacar para alrededor de 1 hora al día de entreno neto (una vez hemos superado la etapa de las enfermedades) y los fines de semana, si el tiempo respeta, sí que hay un día que podemos salir Sergio y yo en bici juntos (con mi consiguiente sufrimiento). Doblar es poco menos que imposible por el momento, pero sí que los entrenos ya van teniendo algo de chispilla. Y gracias a una relativa continuidad que, aunque no sea gran cosa, sí que todos los días hago mi entrenillo, y al puntito extra que dio la Semana Santa (en el que nos metimos más de 9 horas de bici gracias a la siempre inestimable ayuda de los abuelos), parece que no va mal la cosa…

Esa es la pinta que se te queda después de 9 horas de bici en una semana sin estar ni medio acostumbrada


Pero vayamos al día D. Nos presentábamos en la línea de salida con muchas dudas, porque además encadenamos unas cuantas semanas durmiendo bastante mal, y en mi caso además con la energía extra que te roba la lactancia materna. Sergio intentaba generarme confianza diciéndome que en Semana Santa me vio bien, que confiara en mí. Pero la verdad es que allí no pensaba más que en tratar de disfrutar de la vuelta a la competición que tanto me gusta y en controlarme para no petar, que siempre es un peligro si te dejas llevar por la emoción.

Tras 3 salidas de chicos (9:00-9:01-9:02) a las 9:05 salíamos las chicas, muy poquitas (17), por lo que en seguida se me van 2 de ellas (una de ellas Eliana, que ya conocía y sabía que difícilmente la iba a poder seguir) y me quedo más sola que la una, sin referencias, con una boya más lejos de lo que debería y el sol de frente. 



 Foto: Raquel Hurtado

Total, que toda la natación solísima hasta que la compañía que tenía era chicos a los que tenía que adelantar, que empezaron siendo pocos, pero el último tramo ya se notaba. Y para colmo se les fue la mano con las distancias y nos metimos algo más de 2000m!!. Vamos, que se me hizo eterna, pero bueno, salía 3ª del agua, así que no me puedo quejar.

  Foto: Raquel Hurtado

Afortunadamente en natación no noto demasiada pérdida, imagino que porque realmente solo he parado de nadar durante la cuarentena, aunque sí que he perdido algo de explosividad (que como tampoco tenía mucha, pues no hay problema) y un poquito de fondo a partir de los 2500m, pero en distancias medias a ritmos moderados me voy manejando bien a pesar de que no me da más que para un par de sesiones semanales de 2500-3500m.

Cojo la bici y me duelen las piernas desde el principio!!. Y no sé muy bien hasta dónde puedo llegar. Estando en forma, debería rondar los 180w (suponiendo un FTP de 200-210w), pero ni estoy en forma ni creo que mi FTP se haya mantenido ahí, pero esa es la referencia que tengo y con eso tengo que jugar, pero pienso que con 170-150w ya estaría muy bien. Pronto me coloco 2ª pero, al llegar a la rotonda de Cabanes en la 1ª vuelta me pasa Fátima Sánchez acoplada en su cabra como un tiro!. Veo que intentar seguirla es tarea imposible, así que sigo a mi ritmo, tratando de mantenerlo para que al menos no me saque mucho. Cuando me voy cruzando con Eliana me doy cuenta de que le voy manteniendo la distancia, así que no está nada mal.

Foto: idasyvenidas.es


Hacia el km 30 oigo como si hubiera pinchado y empiezo a maldecir. Le pregunto a un chico al adelantarle y me dice que parece que la rueda de atrás va un poco floja, pero que no es mucho y puede que me aguante. Dudo, pero decido seguir, mirando de vez en cuando para ver si baja la rueda, pero parece que va bien y pronto deja de sonar ese ruido. Luego comprobé la rueda y está perfecta, así que no tengo ni idea de qué era eso… puede que algo me rozara o qué se yo, pero el susto fue grande.


Foto: organización

Y así, bien acopladita y tratando de no dormirme, llego 3ª a la T2 con una media de 168w (84% FTP) que creo que no está demasiado mal. Aquí sí echo en falta las series sobre la bici, ya que las únicas series que he metido este año han sido en rodillo, que te ponen fuerte, pero las series en la cabra te dan un punto extra en competición, tanto físicamente como de coco.

Toca correr (después de una lamentable T2 en la que me tuve que dar media vuelta a la mitad porque había olvidado el gel!... novata total). Y aquí la incertidumbre es máxima. Es lo que menos he entrenado (lo que antes tuve que dejar en el embarazo y lo que más tarde he retomado por suponer bastante impacto) y aún no me he atrevido a entrenar con el Garmin (no he querido hacerlo aún para no agobiarme con ritmos y centrarme de momento en recuperar un poco las sensaciones), así que no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar mi cuerpo. Me propongo empezar muy tranquila, cogiendo ritmito, hasta el punto de giro (km 2.5) y luego ya ir aumentando un poco el ritmo para ir probándome.

Foto: organización

Durante los primeros kms no diviso a Fátima, así que pienso que me saca demasiado, aunque me tranquiliza ver a la 4ª chica lo suficientemente lejos como para no preocuparme mucho. Me dan tentaciones de conformarme con el 3er puesto, pero al final decido intentar buscar el 2º, así que voy avanzando sin flaquear hasta que hacia el km 5 ya veo a Fátima a tiro y sobre el km 8 al fin le adelanto, manteniendo un buen ritmo para poder cruzar la meta en 2ª posición, por detrás de Eliana (inalcanzable para mí) y unos pocos segundos por delante de Fátima.

Foto: organización

Dedicado a mi nenita
 Foto: Raquel Hurtado

A pesar de haberlo vivido, aún no me lo creo!. Sólo 7 meses y medio después de verle los ojitos por primera vez a mi pequeña, no solo he podido disfrutar compitiendo de nuevo, sino que me he encontrado fuerte (que hubiera firmado por esa carrera hace 2 años) y encima me subo al pódium, ¿se puede pedir más?.

 Foto: idasyvenidas.es

Ahora lo importante es no fliparme jeje, que puedo entrenar lo que puedo entrenar, y tratar de hacer otra cosa solo puede llevar a la frustración, y seguir acumulando poquito a poco para poder seguir disfrutando de este deporte tan alucinante y de las competiciones, que no queda nada ya para el Ecotrimad y eso ya son palabras mayores!. 

domingo, 23 de febrero de 2014

Una de objetivos

Ya han pasado 5 meses desde que nació mi pequeña y lo celebramos con la vuelta a la rutina. Una rutina diferente, más exigente aún, pero rutina al fin y al cabo. Reconozco que lo necesitaba. Necesito saber a qué atenerme cada día, aunque sea un puzzle con las piezas encajadas con calzador, pero es mi puzzle y es así como me cunden los días. Estos meses, al “ir sobre la marcha”, al final del día te das cuenta de que no has hecho prácticamente nada. Bueno, sí, estar al 100% con Iria, que es lo que había que hacer esos meses y que es exigente tarea, así que bien está, pero ahora hay que emprender un nuevo camino y estoy segura de que a las dos nos vendrá genial y nos adaptaremos enseguida.

De momento ella es la reina de la guardería, la disfruta muchísimo y hace disfrutar a los demás, y en casa está más relajada porque ya viene con parte de su infinita energía gastadita. Y yo de nuevo en el trabajo que, si queréis que os diga la verdad, al segundo día ya me sentía como si nunca me hubiera ido, así que adaptación lograda.

Y ya en esta nueva y estable situación, toca poner negro sobre blanco los objetivos de esta temporada, porque parece que si no los dices en alto es como si no existieran, y que existan, siempre sirve de motivación.

Como imaginaréis, el principal objetivo de esta temporada no es más que el volver a competir. No sé a qué nivel y aún no sé en qué pruebas. Sólo sé que me encanta sentirme triatleta y la competición forma parte de eso. Sé que no estaré en mi mejor momento de forma precisamente, entre los cambios en mi cuerpo, la lactancia, el poco tiempo para entrenar y el maravilloso mundo de los virus de guardería que ya hemos empezado a explorar, pero no me importa. No tengo presión. Sólo quiero pasarlo bien y divertirme



Así que elegiré pruebas que me apetezcan, que me hagan ilusión. Además estamos limitados con la logística, por lo que tampoco podemos irnos muy lejos, pero ahora hay tantas que es fácil encontrar competiciones interesantes cerca de casa.

Tenemos un calendario de las “apetecibles” y, según como vaya viendo que va la cosa, me iré apuntando a unas u otras. Ahora mismo el pensar a muchos meses vista me da un poco de vértigo y pudiera llegar a agobiarme un poco, así que prefiero ir sobre la marcha.  

Iria y yo estudiando el calendario en la Finisher

Ahora mismo lo único que pudo afirmar es que tengo dos inscripciones hechas: una al Triatlón de Oropesa a primeros de mayo olímpico sin drafting), que es muy pronto pero nos viene bien porque nos pilla en Benicassim, y otra a Ecotrimad (que este año es Campeonato de España de Media Distancia), porque es al lado de casa y otros años no lo hecho por no encajarme en el calendario. La duda es si lo haré en élite o en GGEE, que veré cómo estoy en el momento, porque imagino que habrá un nivel bastante alto y entrar en el corte puede ser complicado.

Eso respecto a esta temporada. Pero si todo va bien y vamos amoldándonos a la nueva situación, en 2015 me gustaría volver a esa distancia que, no sé sabe por qué, te engancha el corazón: el Ironman. Y como a Sergio le pasa lo mismo a pesar de jurar y perjurar tras la meta de Roth que “nunca más”, teníamos que buscar una solución que fuera lo menos traumática posible tanto para nosotros como para la peque y optamos por separar nuestros IMs al menos 3 meses y, así, cada uno tiene su temporada específica en la que tiene prioridad para entrenar, y no acabamos tirándonos de los pelos ;-), que si tenemos que hacer los dos 5 horas de bici el mismo día a ver cómo nos apañamos…

Y, con esto, aún de manera muy provisional porque queda mucho, como dije en la entrevista tan chula que me hicieron los compañeros del Programa Finisher de Onda Marina, parece que el Ironman de Lanzarote 2015 será el elegido para reencontrarme con la distancia, por fecha, emplazamiento y por referencias. Eso sí, tendremos unos cuantos muros extra contra los que luchar: el clima de Madrid para entrenar durante los meses de invierno, el perfil de ciclismo de no es el que mejor me viene (más que por las subidas, por las bajadas!) y la alergia que suele darme mucha guerra en esos meses. Pero lo superaremos… o al menos, como siempre, pondremos toda la carne en el asador para intentarlo.

viernes, 10 de enero de 2014

¿Y ahora qué?

Desde el primer día que anuncié mi embarazo hay un hecho que se ha venido repitiendo en varias ocasiones tanto en mi caso como en el de Sergio y es la pregunta de: ¿Y ahora qué?, dejarás ya el triatlón, ¿no?. Y mi respuesta, con una media sonrisa, siempre es: ¿Por qué?. Y, posteriormente, suele tener lugar un pequeño debate en el que el interlocutor conluye con un sí, sí, ya veremos, ya.

Lógicamente esto solo puede preguntarlo alguien de fuera del "trimundillo", porque nosotros estamos acostumbrados a compartir línea de salida con padres y madres, trabajadores, empresarios y gente de cualquier condición. Pero digamos que en el "mundo normal" parece que cuando te conviertes en madre dejas de ser cualquier otra cosa. Dejas de ser la persona que eras y pasas a ser madre, sin más (y sin menos, claro).




Evidentemente hay muchas mujeres (hombres también habrá alguno) que toman esa decisión y se dedican en cuerpo y alma al 100% al cuidado de sus hijos y abandonan al menos por unos años cualquier otro ocio o incluso su profesión. Por supuesto eso lo respeto, porque es lo que ellas han decidido por voluntad propia. Otra gente abandona su vida personal en favor de la profesional o al revés. Eso les hace felices, les completa, les realiza, así que bien está. Otros sin embargo, no lo hacen por propia voluntad, sino por resignación, porque quizá piensan que no hay otro modo y eso a la larga les hace infelices.

Yo soy totalmente consciente de que no sería feliz así y creo que lo más importante para la felicidad de mi hija es crecer en una casa feliz, en la que sus padres se sientan completos y no estén frustrados o amargados. Y eso en mi caso supone el seguir siendo la persona que era, no perder mi esencia, sino completarla con esta nueva faceta de la maternidad. 



Y sé que puedo hacerlo. También sé que será dificil, probablemente lo más dificil que vaya a hacer en mi vida, y podría poner mil excusas para no complicarme la existencia (como, bajo mi punto de vista, pasa con la gente del "sí, sí, ya veremos, ya") , pero eso no está en mi naturaleza. Lo que voy a hacer es buscar el medio para hacerlo (por algo tengo ese proverbio encabezando mi blog). Pondré todo la carne en el asador para ser madre y seguir siendo mujer, trabajadora, esposa, hija, hermana, amiga, ama de casa y, por supuesto, triatleta. Obviamente seré una triatleta diferente, me supondrá más sacrificio, tendré que ser más flexible y, al menos de momento, menos competitiva, pero trataré de hacerlo lo mejor que pueda dentro de estas nuevas circunstancias, como he hecho siempre.



Y también sé que eso me hará mejor madre. Me gustaría ser un referente para hija para que vea que, en esta época que le ha tocado vivir en la que parece que lo bueno es conseguir las cosas sin esfuerzo, es precisamente con el esfuerzo con lo que se consigue la mayor satisfacción en esta vida, para que sepa que puede lograr todo aquello que se proponga si pone su empeño en ello. Creo que es una de las mejores lecciones de vida que le puedo dar y no hay mejor modo que con el ejemplo.

Además, probablemente, esta nueva motivación, me convertirá en mejor triatleta, puede que no en resultados, pero sí que aumentará la satisfacción al cruzar cada meta cuando piense en todo lo que ha supuesto hacerlo y cuando imagine un brillo en los ojos de mi pequeña al mirar a su mamá conseguir sus sueños.


 

martes, 10 de diciembre de 2013

Cuarto trimestre

Dicen que para los bebés, los tres primeros meses de vida son como el cuarto trimestre de su gestación, ya que necesitan de ese tiempo para adaptarse al mundo después de pasar los otros tres trimestres en un estado de gloria infinita en la barriguita de sus mamás.

Pero no son sólo ellos los que tienen que adaptarse, sino también los papás, que sufren un giro radical en sus vidas: pasan de ser ellos quienes eligen su destino a tomar cualquier decisión, por pequeña que sea, pensando en esa personita que ahora es el eje de sus vidas. Así que nosotros también estamos acabando ya nuestro primer trimestre de adaptación. 




Tengo que reconocer que el primer mes fue muy duro para los dos, pero creo que a ningún padre le sorprenderá esto. Y celebramos el final de ese primer mes con un viaje a Almería a la Liga de Clubes (donde Sergio puso broche de oro a su temporada 2013) donde Iria empezó ya a tomar contacto con el mundo triatlético.

 Nunca se es demasiado pequeña para un buen postureo de pies playero 
Después, poco a poco ha ido mejorando, tanto porque Iria se va adaptando a nosotros como nosotros a ella, nos comprendemos mejor y nos sentimos desbordados menos veces al día :-). Así que poco a poco la vida va volviendo a la normalidad y nuestro puzzle diario ya empieza a cuadrar con nuestras espectativas, que eso incluyen nuestra vida como padres, como trabajadores, como matrimonio, como familia, como amigos y por supuesto como triatletas. Así que hablemos de triatlón (que es de lo que va esto, que como empiece a hablar de mi pequeña me cargo el portátil de lo que se me cae la baba :-)).

Como ya os adelanté, la cuarentena hay que respetarla, así que durante 6 semanas sólo caminé con el carrito y poco más. Durante muchos días estaba mordiéndome las uñas, porque me encontraba genial y tenía ganas de despejarme unos minutillos haciendo algo de deporte, pero hay que hacer las cosas bien, así que tocó contenerse, porque durante ese tiempo las cosas por dentro andan muy sueltitas y un paso en falso puede suponer problemas en el futuro.

Pero una vez se terminó esa fase, empecé a introducir el deporte poquito a poco. Primero la natación (con una primera sesión en el mar almeriense)



¡¡¡Qué fría!!! 
 y la marcha a un ritmito un poco más alegre (incluyendo una subida al Cerro de San Pedro en la que Sergio me llevó con la lengua fuera). 



También mi sesión semanal de Pilates (que es una clase individual y dedicada a mi estado), en la que me enseñaron a hacer ejercicios hipopresivos que repito todos los días en casa (son unos 10') y que me están ayudando a fortalecer suelo pélvico, tan importante en la fase postparto. 

También sobre la semana 7 comencé a introducir un poco de rodillo, que va a ser un amigo fiel esta temporada. Menos mal que con el Wahoo se simplifica todo un poco al no tener que estar cambiando la cubierta en cada sesión.


Y también reinicié las rutitas ciclistas, el primer día con apenas 1 hora que me hizo darme cuenta de que, aunque había estado haciendo rodillo hasta el final del embarazo, hay cosas que tras casi 1 año sin salir a la calle se pierden inevitablemente, como la agilidad en la conducción y en el manejo de cambios o la capacidad para cambiar de ritmo, por no hablar de lo que se sufre en las cuestas ufff. Afortunadamente esa sensación de "ser nueva" se va esfumando según voy saliendo a pedalear al aire.


Hacia la semana 8 ya introduje un bloque de elíptica de unos 20-25' intercalado en las sesiones de marcha y no ha sido hasta la semana 10 en la que he empezado a trotar (he leído en varios artículos que para empezar a correr hay que esperar 10-12 semanas en el caso de parto vaginal y algo más si es cesárea y que es aconsejable llevar al menos 1 mes realizando ejercicios diarios hipopresivos, así que he sido obediente). Así que es época de CaCos (CAminar-COrrer), desde el 4'CA-1'CO inicial hasta el 2'CA-4'CO en el que estamos ahora, llegando a sumar ya más de 30' corriendo, que no está mal, y teniendo sensaciones que van mejorando en cada sesión (y menos mal, porque al principio era horrible!). Por el momento seguiremos con los CaCos poco a poco porque en principio prefiero afianzar la carrera a pie trotando a ritmos un poco decentes aunque sea en bloques de pocos minutos que tratar de correr más tiempo a ritmos muy bajos, que entiendo que biomecánicamente será más efectivo.

Y todo esto gracias por supuesto a la inestimable colaboración de los abuelos, que están siendo fundamentales para que pueda ir haciendo algo. De momento con poder sacar una sesión al día de 45'-1h entre semana y algo más el fin de semana me doy con un canto en los dientes y sirven para ir cogiendo ritmito y volver a sentirme triatleta y, si se hacen bien, yo creo que se les puede sacar juguillo.

Y pensaréis, esto ¿para qué?, ¿qué objetivo tiene?. Pues de momento poder seguir haciendo un poco de deporte, que ya casi es una necesidad, y a partir de ahí... lo guardamos para la siguiente entrada ;-).   


martes, 15 de octubre de 2013

Y llegó el gran día!

Como ya he dicho en las redes sociales, llevo varios días tratando de escribir esta entrada, pero ha sido realmente complicado con nuestra pequeña acaparadora que requiere nuestra atención las 24 horas del día. Tan pequeña, tan indefensa, que lo único que le tranquiliza es sentir a sus papás bien cerquita. Pero las primeras semanas son así... es duro, y más con la lactancia materna, apenas duermes y nunca desconectas en lo que parece un bucle infinito que se repite una y otra vez, pero hay algo, y los que sean padres me entenderán porque con palabras no sabría explicarlo, que hace que cualquier cosa compense. Es el AMOR con mayúsculas.


Pero vayamos al tema que nos ocupa en este blog que es el deporte, el triatlón, y en el que me gustaría compartir con vosotros cómo voy adaptando el tri a la maternidad y la maternidad al tri.


Panzote-evolution! (la última foto es de 2 horas antes de romper aguas :-))

La última entrada la publiqué el 16 de septiembre y dos días más tarde, el 18 de septiembre, nacía la pequeña Iria, así que poco más os puedo contar de la última etapa del embarazo. Ya véis que hasta el último día se puede mantener la actividad, adaptándola al estado en el que te encuentres. Sin más, el día previo a ponerme de parto hice mi sesión de marcha diaria (no recuerdo con exactitud, pero rondaría los 8km) y una sesión piscinera de unos 1800-2000 metrillos. Eso fue el lunes (el domingo creo que tocó rodillo panzotero, unos 50'). 

El martes ya me levanté "rara" y supuse que ese sería el "rara" del que hablan las madres cuando se refieren a su día de parto. No me dolía nada, ni me encontraba mal ni nada concreto... solo rara. Había quedado con mis compis de curro a comer, así que marché 4km andandito hasta el restaurante y comiendo ya noté alguna contracción, pero no tenían pinta de ser de parto, así que tampoco le dí más importancia. Después tocó volver a casa con otros 3,5km de marcha y ahí la cosa ya se puso más clara... sí, parece que son contracciones.

Por resumir: a las 15h tenía contracciones suaves periódicas cada 10', a las 19h fuimos al hospital con contracciones leves cada 7', me monitorizan y me mandan para casa diciendo que vuelva cuando las contracciones sean dolorosas y cada 5'. 

De camino a la primera visita al hospital

Llegamos a casa, cenamos y decido "dormir" en el sofá porque las contracciones ya incordian y no creo que vaya a poder pegar ojo. A la 1:30 de la mañana rompo aguas en plan tsunami en mi salón... ¡glups!... ¡vamos para el hospital!.

Me monitorizan y las contracciones ya duelen bastante, que se me han agarrado a los riñones. Me ponen oxitocina y epidural y a partir de ahí ya es una gloria bendita. No me entero de nada, cero dolor y nos limitamos a esperar (mientras vemos un capítulo de Big Bang Theory y otro de Downton Abbey tranquilamente los dos en la habitación). Y a las 10:45, tras poco más de tres empujones y dos puntitos (aunque se lo podían haber ahorrado, creo yo, porque habrían sido 6 empujones en vez de 3, pero bueno), veíamos la carita de nuestra pequeña en un momento de una magia indescriptible.

Con toda esta narración poco propia de un blog triatlético quiero expresar que creo firmemente que el estar en buena forma y el haber preparado mi trasverso y mi suelo pélvico con el pilates ha sido clave para que todo fuera tan tan fácil (también ayudó que, lejos de la temida macrosomía fetal por la diabetes gestacional y gracias a la dieta y el ejercicio, la nena salió chiquitilla (47cm, 2780gr), pero historias truculentas de partos de bebés pequeños hay unas cuantas, así que parece que eso no implica gran cosa). Así pude disfrutar de ese momento sin tener en mi memoria nada negativo, nada relacionado con dolor o sufrimiento (que cuando estás embarazada, todo el mundo te cuenta historias terribles de parto... yo diría que el ratio de historias hermosas y positivas rondará el 10% como mucho). Y, por supuesto, también ha contribuído para que mi recuperación haya sido tan buena, que pocos días después ya estaba como una rosa. Por supuesto también dar las gracias a todo el equipo del Hospital Madrid Montepríncipe por lo bien que nos trataron a todos y por generar esa atmósfera tan agradable para ese momento.
 

¿Y ahora qué?. Pues de momento estoy siendo buena y disciplinada y estoy reposando hasta que cumpla la cuarentena. Como mucho, algún paseo a ritmo más ligerillo con o sin carrito, pero nada más. Y a partir de ahí, empezaré con la natación, que mi espalda lo agradecerá, y por supuesto con el pilates, que será fundamental para recuperar el suelo pélvico (imprescindible antes de pensar siquiera en correr) y corregir la diástasis abdominal. También empezaré a meter algo de rodillo y de elíptica y solo cuando esté segura de que mi fajita abdominal y mis "bajos" están preparados (calculo que hacia la semana 10pp), empezaré con CaCos para iniciar la carrera a pie. Todo muy poquito a poco, que no hay prisa.

Aunque el peso pre-bombo lo recuperé enseguida, la barriguita va bajando progresivamente
Y, por supuesto, os iré contando cómo va todo esto y cómo voy evolucionando, tanto por lo que me vaya marcando mi propio cuerpo como por el ritmo que vaya imponiendo la pequeña jefa de la casa ;-).



 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dulce (y larga) espera

Si en el anterior post os hablaba del muro que noté a partir de la semana 30-31 del embarazo, ahora mismo puedo asegurar que el último mes, a partir de la semana 35-36, es aún peor.

El cuerpo ya está totalmente deformado y es entonces cuando, al menos en mi caso, han empezado algunos achaques: dolor en los lumbares si paso mucho tiempo sentada, un dolor bastante desagradable y constante en la pelvis y un pinzamiento en un nervio de la pierna izquierda que, cuando me arrea el latigazo, me deja coja. Vale, ya sé que esto es lo menos que te puede pasar cuando estás embarazada, pero habiendo pasado un embarazo tan bueno, la verdad es que se hace cuanto menos fastidioso.

Eso sí, aunque voy teniendo que hacer algunas adaptaciones, esto no me impide ni mucho menos moverme, que como ya he dicho más veces, si te paras, te anquilosas y ahí sí que estás perdido.

Así que ahí seguimos, con esos 1800-2000 metrillos piscineros unos 4 días por semana. Sigo teniendo sensaciones reguleras, pero nadando con el pull o con la tuba me apaño bastante bien y consigo no tragarme media piscina. Para los que os estéis llevando las manos a la cabeza porque normalmente todo el mundo habla de que las embarazadas no pueden nadar las últimas semanas por infecciones de orina, sigo nadando con el permiso de mi ginecólogo, que no ve ningun problema ni aún habiendo perdido el tapón mucoso. Y es que yo también pienso que en una piscina, que es básicamente agua con lejía, es cuanto menos dificil cogerse una infección.



En uno de los últimos días en la pisci veraniega con el bombo de casi 9 meses

Y con el rodillo lo mismo. No paso de 50'-60' porque me machaco los lumbares, pero con eso es suficiente para mover las piernas, activar la circulación y no perder la memoria neuromuscular, que imagino que luego lo agradeceré.

En cuanto a la marcha ya se va pareciendo más a caminar, porque la pelvis está dolorida y pasarme con el ritmo no hace sino empeorarla, pero sí que camino alrededor de 1 hora prácticamente a diario que, además, parece que eso ayuda a acelerar la llegada del parto (pero nada, ni aún así...). La elíptica, por desgracia, la he dejado aparcada hace un par de semanas por el pinzamiento del nervio de la pierna, que no ayudaba.


Y, por último, el pilates para barrigonas, que ahí sigo y seguiré hasta el último día, que como ya he dicho, creo que será de gran ayuda para el parto.

Y entre tanto movimiento y gracias a las restricciones de la diabetes gestacional, a pesar de que eso de engordar menos de 10kg en el embarazo me parecía una quimera, no he cogido más que 7,5kg desde el inicio hasta el término, lo cual sin duda contribuye a que me encuentre tan ágil (aunque siempre digo que no me hubiera importado coger un par de kilitos más si me hubiera podido comer un bollito de vez en cuando :-) ) y desde luego que lo agradeceré a posteriori (si consigo no desatarme después de tanta restricción, claro).

De espaldas no hay ni rastro de bombo ;-)

Y así seguimos en esta dulce espera 


que se está haciendo terriblemente larga (y que ahora, esos 10 días de más sobre mi primera fecha de parto prevista (que era el viernes pasado) que me pusieron después de las primeras ecografías, me parecen una eternidad), esperando que en breve la peque (a la que está claro que le va la marcha, porque está tan a gustito ahí dentro con la caña que le doy ;-)) tenga a bien salir para que los tres podamos comenzar nuestra vida juntos, que sus papás ya tienen un montón de planes en mente... 



lunes, 5 de agosto de 2013

El muro

No sé si esto será la tónica general o es algo que me ha pasado a mí, pero estas semanas he descubierto que el muro del embarazo está más o menos donde el muro del maratón: hacia la semana 30-31 pasas de estar estupendísima a empezar a pensar que esto del embarazo ya empieza a cansar "un poquito". Justo coincidió con mi primera experiencia como animadora y supporter en un Ironman, el Challenge de Roth, que os diría que, sin bombo no lo sé, pero para mi también fue un día muuuuy largo y acabé fundida (que, para colmo, en Roth no lo ponen precisamente fácil para los espectadores y no sé ni los kilómetros que pude andar bajo un sol alemán que picaba lo suyo).   

 
 
 
 
En ese punto ya vamos teniendo más peso, tu cuerpo ya se parece como un higo a una castaña a tu antiguo cuerpo, el centro de gravedad ya no sabemos ni dónde está y, para colmo, si te pilla en esta época, el calor, que tanto te gustaba antes, se convierte en algo insoportable. Además, llevas ya muchos meses en este estado y, cuando vas viendo el final, es cuando más ganas tienes de llegar pero la meta parece que no llega nunca... vamos, más o menos lo que ocurre en un maratón.
 
Pero una cosa no quita la otra y, como siempre digo, si te paras, te anquilosas, así que hay que seguir moviéndose. Más torpe, algo más lenta, pero nunca parar.
 
Y así sigo nadando, con la misma tónica aunque cada vez peores sensaciones (algo así como si fuera un barco a la deriva), lo que hace que me canse más de la cuenta, pero los 1800-2000 metrillos no hay quien me los quite. Al menos dentro del agua estoy fresquita y no hay gravedad...

 
 
En el rodillo, lógicamente, cada vez más incómoda, pero 60'-75' de pedaleo viene de maravilla a la circulación de mis piernas que, a pesar del calor, no están nada hinchadas.

 
 
Y, obviamente, donde más diferencia noto, es en mis sesiones de marcha, que sigo combinando con 15-20' de elíptica. El ritmo ha bajado, especialmente en cuanto llega la cuesta, pero sigue siendo marcha, nada de caminar :-), y me sigo picando con los del nordic walking jeje. Al final salen sesiones desde 1h15' entre semana a 1h50' los fines de semana, que no está nada mal.
 
Por último, la sesión semanal de pilates, que sigo creyendo que es fundamental para prepararme para el día D y para sentar las bases de la recuperación posterior. En principio tengo la intención de mantenerlo en el post-parto para volver a poner todo en su sitio antes de empezar a darme caña.
 
Y todo esto ahora es más importante que nunca. Por desgracia, me ha tocado la china de la diabetes gestacional, así que el mantenerme en forma para evitar que mi peque sea demasiado grande (la macrosomía fetal es una de las consecuencias de la diabetes gestacional) es fundamental, así como para reducir al máximo la probabilidad de poder tener diabetes en el futuro. Así que entre el deporte y la dieta (que consiste básicamente en 0 azúcares e hidratos controlados (pero presentes en las 5 comidas para mantener estables los niveles de glucosa)) y la inestimable ayuda de mi monitor de glucosa, mis niveles están perfectamente controlados, lo que sin duda me hace estar mucho más relajada.

 
 
Y además con todo esto mi ganancia de peso está siendo de prácticamente 1kg/mes (estoy en +7.9kg después de perder 1kg desde que empecé la dieta hace cosa de 1 mes), cosa que yo creía poco menos que imposible. Y la verdad es que tampoco le daba muchas vueltas... muchas mujeres que conozco han llegado a 15kg y luego han vuelto a quedar estupendísimas... mi teoría es que si te cuidas y no te descontrolas, lo que engordes es lo que tienes que engordar. Y yo no es que me esté cuidando, es que estoy pasando hambre (básicamente porque lo de hincharme a proteínas no es lo que me pide el cuerpo) y muchas penurias sin catar el azúcar, que es lo que más me apetece en el mundo!.
 
Pero igual que pasa cuando te topas con el muro en el maratón, lo que hay que hacer es darle la vuelta, cambiar el chip. Hay que pensar que ya estamos llegando, lo estamos haciendo genial y ya se huele la meta, así que ya hay que empezar a ensayar la sonrisa con la que la cruzaremos. Ya casi estamos... solo es un último "empujoncillo"...