jueves, 27 de septiembre de 2012

Vigorexia competitiva

Parece que después del Ironman me ha entrado una especie de vigorexia competitiva teniendo en cuenta que en 5 semanas he competido en un Ironman, un olímpico, dos sprints y un acuatlón y, para más inri, al final alargaré mi temporada hasta el Cpto. De España Sprint del 6 de octubre en Madrid para echar una manilla al equipo (eso sí, prácticamente con lo puesto y limitándome a mantener un poco, que las ganas de “sufrir” se agotaron hace tiempo).

Tras el Cpto. De España de Pontevedra recibí la llamada de Uge pidiéndome que contactara con Iñaki Arenal porque me habían seleccionado para formar parte de la Selección Madrileña para el Cpto. de España de Selecciones Autonómicas que se iba a celebrar ese fin de semana en Mazarrón (Murcia). Y, aunque las piernas me pedían un descanso a gritos y eso iba a suponer un poco de sobrecarga competitiva, no podía decir que no, que una oportunidad como esa no se presenta todos los días, así que allá que fuimos :-).

En este tipo de cosas pesa mucho más la experiencia de compartir viaje y fin de semana con tus compañeros de la Selección y vivir el ambiente que se respira allí que la propia competición, y eso que siempre es un lujo poder competir en una salida conjunta de 90 chicas, que no estamos acostumbradas a eso. Y eso sin duda fue lo mejor del fin de semana… eso y la medallita de bronce que nos llevamos para casa, aunque tampoco mi contribución es que fuera gran cosa, que nunca ha sido lo mío esto de los sprints…




Y es que se da la salida, y encima corriendo desde la arena, y a los 200m ya me he quedado atrás. Después de la 1ª boya ya empiezo a remontar, pero claro, en 750m tampoco da para remontar mucho, así que salgo unos segundos por detrás de gente con la que normalmente salgo en un 1500. Y, claro, en estas cosas, 10” perdidos ahí, pueden ser más de 1' perdido en T2, como así fue. Así, en T1 pude ver cómo se alejaba Mabel, y por más que me dedicara a tratar de enlazar los primeros 10km, si enlazar con Mabel es cercano a lo imposible, hacerlo cuando ella a su vez intenta enlazar con un grupo ya apaga y vámonos.



Y aún así yo seguía en mi empeño y eso me convertía en una bonita locomotora a la que se iban uniendo más y más vagones de chicas que no estaban dispuestas a esforzarse lo más mínimo por enlazar con ese grupo. Y para colmo tuve que oír de boca de un técnico de una Autonomía como le decía a una chica “ahí, bien escondida, no des la cara”, que le faltó añadir que “siempre hay una imbécil dispuesta a tirar”… Y es que, ¿qué sentido tiene reservarte para correr cuando estás en el puesto treintaypico?, ¿no será mejor bajarse en T2 lo más adelante posible para ganar los puestos que se pueda y, sobretodo, no bajar el ritmo y que te cojan desde atrás?, que yo sola está claro que no puedo enganchar, aunque esté rodando a 200w que ya es mucho para mí, ¿te reservas para ganar a las porras?, que habrá gente que no tenga fuerzas para tirar, pero éramos unas 15 o 20 chicas, y para dar un relevillo aunque sea de 1’ para darnos un respiro a las que tiramos (que ningún problema tengo en llevar el peso si me veo que voy bien, pero de ahí a que la gente pase...) y poder luego ir un poquillo más rápido, no creo que haga falta ser Contador. Eso lo entiendo en el primer grupo, en el que se juegan la victoria, pero yo es que no concibo competir si no es para intentar llegar lo más adelante posible, igual es que soy muy simple…



Menos mal que vino Tamar con un grupillo por detrás y entre las dos fuimos más o menos tirando la 2ª vuelta, con alguna pequeña ayudita de alguna más, que ya se agradece. Eso sí, cuando se acerca la T2 todas tienen piernas para ponerse delante… dice Iñaki que esto son cosas de la competición, pero a mí me parece una falta de respeto total por la gente que ha trabajado, la verdad…


 
Pero bueno, el caso es que nos bajamos a correr y, después de hacer una T2 lamentable que casi ni en el Ironman, voy cogiendo ritmillo y voy adelantando a gente. El ritmo no está mal para mí, y salvo un par de kilometrillos que fui con algo de flato, las sensaciones fueron buenas, así que me doy por satisfecha. 



Eso sí, en los últimos metros me esprintó mi compi de selección Sara, así que volví a no puntuar, quedando 7ª de la Madrileña (39ª de la general), pero bueno, como nos dicen los “dires”, quitamos puntos a las demás, así que bien está, que quedamos todas en la primera mitad de la tabla y eso hizo que, sin ser un equipo con “estrellas”, sí que éramos un grupo sólido y nos valió para hacernos con el bronce femenino que, junto con el 4ª puesto de nuestros chicos, que no se hicieron con el bronce por los pelos, hizo que quedáramos 3º de la clasificación conjunta.



Y, el fin de semana siguiente, ya que me pillaba al ladito de casa ;-), doblete anaeróbico. Por la mañana, a las 12:30, Cpto. De Madrid de Acuatlón, apuntada a última hora por motivos logísticos, y resultando mejor de lo que esperaba, que yo pensaba que en el 2500 me iba a pasar hasta el apuntador, y entré en T1 4ª a muy poquito de la cabeza, así que no está mal… eso sí, salir de T1 fue otra cosa, que me iba a tirar al lago con las gafas de sol puestas, así que vuelta al box, suelta las gafas y vuelta al lago… ejem… total, que al final , que no está nada mal dadas las circunstancias….





Y por la tarde, a las 15h, casi sin margen ni para comer algo, Open de Madrid con mis compis ecosportianas (con el mismo formato que la Copa del Rey), en el que se esforzaron a tope y al final quedamos en la  5ª posición (y 1º parcial de carrera a pie!), que no está mal teniendo en cuenta que éramos un equipo un poco de remendillos, pero con ganas y coraje como el que más, así que bien está.



Y, ahora, rumbo al Cpto. de España de Triatlón Sprint, con algún viaje de curro por medio y con mucho esfuerzo mental para sacar ganas de seguir entrenando cuando ya has dado tu temporada por terminada y bien terminada…
 
Fotos: Virginia FMTri y Sergio

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cpto. España Élite Pontevedra

Quién me iba a decir que tan solo 3 semanas de hacer un Ironman iba a hacer el que creo que ha sido el mejor Cpto. De España de los 4 que llevo en categoría Élite…

Y es que, antes de la competición, todo eran dudas. No sabía cómo respondería el cuerpo ante un cambio tan radical en ritmos. Parecía que estábamos recuperando mejor que el año pasado, pero en los pocos entrenamientos que hicimos en esas 3 semanas, cuando cambiábamos el ritmo para intentar coger algo de chispilla, a veces se nos hacía un poco complicado, aunque la sensación era de estar fuertes muscularmente. Pero no había más… allí estábamos, dirigiéndonos al pontón a punto de tirarnos al agua helada (20.1ºC) sin neopreno… había que cambiar las dudas por motivación, a lo que ayudó que el día anterior a Sergio le fue muy bien en su competición y su cuerpo se comportó mejor de lo esperado.



Suena la bocina y trato de poner en práctica las series cortas en las que parece que he mejorado un puntito este año (¿entrenando para IM?, pues sí, las series cortas han estado ahí y el invierno creo que hemos hecho muy buen trabajo de base en el agua) y parece que voy ahí bien, metida en un grupo (aunque Sergio me dice luego que nos orientamos todas fatal y nos vamos a Pernambuco).



Me encuentro bien, fluida y, aunque en algún momento parece que me cuesta un poquillo más de lo que debiera seguir el ritmo, en los últimos metros me encuentro tan entera que decido tirar para adelante, que todo lo que pueda ganar ahora es margen que me queda para la T1.





Veo que adelanto a Patri, a una chica del Fluvial, que luego vi que era Cristina Azanza y a unas 2 chicas más. Vaya, parece que no se ha dado mal la natación, que salgo con Sara Regidor, Laia Escobedo, Sara Bonilla… vaaaaya.

Subo el escalón del pantalán como una foquilla, ruedo por el suelo y salgo como una bala del agua rumbo a la T1. Siempre me acuerdo que en mi primer Cpto de España Élite Sergio me dijo que tenía que salir del agua “como si no hubiese mañana”, que unos segundos perdidos ahí pueden ser como la noche y el día (cosa que pude comprobar hace 2 años en Pulpí).

 Alehop!

Llego bien a la bici pero, al ponerme el casco… ¡¡¡ay madre!!, con las manos heladas no puedo abrocharlo, no atino… ay, ay, ay… Tengo a Sergio al lado que me dice “tranquila, que sigues teniendo un buen grupo, tranquila….”. Y yo maldiciendo durante unos segundos que me parecieron horas, hasta que consigo engancharlo y salir con la bici escopetada sin saber cuánta pérdida me supondría ese contratiempo.

Jurando en arameo



Ya subida en la bici tengo a la vista a quienes tenían que haber sido mi grupo de bici, así que salgo a la caza. Al rato me pasa Laia Escobedo que está con la misma intención, así que nos entendemos bien y juntas conseguimos enganchar antes de terminar la primera vuelta.




El circuito de bici es relativamente rápido, con un asfalto rugoso que se pega bastante, pero la cuesta es mucho más suave de lo que esperaba (yo esperaba algo parecido a Cangas, pero quizá se parezca más a Pulpí solo que mucho menos peligroso), así que remontar no es demasiado sencillo, pero esa es mi mentalidad siempre en los tris, porque al no ser buena corredora, cuanto antes me baje en T2, mejor que mejor.

Además, como no nos aplicaba la regla de doblado-eliminado (que no voy a meterme en lo peligroso que me parece y lo poco que me gusta que aceptemos diferencias entre hombres y mujeres en el triatlón, porque si no nos quejamos cuando la diferencia nos beneficia, no podremos quejarnos cuando sea al contrario… si es siempre igual independientemente del sexo, siempre es igual y no hay discusión posible), ya no iba mirando siempre hacia atrás, sino que era igual que en cualquier triatlón: mirando hacia delante.

En el nuevo grupo nos vamos entendiendo bien y pronto tenemos a la vista al siguiente grupo, que con buena colaboración de Laia y Sara Loehr logramos enganchar hacia la 3ª vuelta y, una vez en él (seríamos unas 10 unidades aprox), nos volvemos a entender bien especialmente con Elena Aguilar y seguimos a buen ritmo. 



Nos cantan que el siguiente grupo, un grupo grande donde va gente muy buena, nos saca solo 50”… uffff, qué poquito. Pero sobre la 5ª vuelta nos relajamos un poco, yo incluida, así que no logramos enganchar, aunque no están lejos. Pero ya según avanza la cosa voy viendo que, aunque Routier y Aida van como locas tirando en bici (que no hay duda de que son unas de las mejores ciclistas a nivel internacional… T2’s Queens ;-)), tenemos margen para que no nos doblen y, aunque ya no importan para la clasificación, hace mucha ilusión, así que animo el cotarro para subir el ritmo y evitar el doblaje, cosa que conseguimos (y yo creo que es el año que más complicado ha estado desde que hago triatlón), así que la alegría es enorme (aunque nada comparable a lo que se siente si con eso te has librado de ser eliminado, que es una de las mejores sensaciones que yo he sentido en el triatlón, quizá solo equiparable a lo que se siente al cruzar la meta del IM).



Última vuelta un poco más tranqui (aunque a mí no me interesaba eso y no dejé de tirar) y llegamos a T2 tras 39.9km a 34.3km/h, con 172w medios y 187w normalizados... naaaada mal (y yo entro la última, claro… soy una cagueta). ¿Qué tal correré?, ¿podré ir más rápido del ritmo IM? ;-).



Salgo a correr y no voy mal, aunque la gente sale muy rápido… nada distinto de lo de siempre.


Voy cogiendo ritmo y me encuentro bien, aunque el circuito es durete, que en el paso por el centro hay una cuesta bien larga, pero voy manteniendo el ritmo con Laia Escobedo y Esther Barquero, que no es poco, al menos para mí.



Pero según avanzan los kilómetros me encuentro mejor y mejor, y voy subiendo el ritmo y, hacia el km7, empiezo a remontar. Tanto que en la última vuelta creo que adelanté a unas 5 o 6 triatletas, 2 de mi grupo,  3 de anteriores y alguna otra doblada (y por detrás solo me adelantó Itsaso, que iba como una bala). Creo que por primera vez llego de la mitad para arriba de mi grupo de bici, que siempre quedo última o penúltima jeje ¡¡Guauuu!!!, me encanta esta sensación de correr rápido que tan pocas veces había vivido hasta esta temporada.


 Solo por la postura ya se nota que la cosa iba bien... ¡nada de aplastamiento!


Y así cruzo la meta, en el puesto 24º (que no es mi mejor puesto pero estoy convencida de que es mi mejor resultado, y es que el nivel este año era enorme… ¡¡estaban casi todas las mejores!!) y con unas sensaciones inmejorables. No hubiera dado un duro por este resultado antes de salir, con las circunstancias de esta temporada que está resultando tan buena y a la vez tan rara.


Y, por si fuera poco, al día siguiente me comunican que he sido convocada por la Selección de Madrid para el el Cpto. De España de Autonomías… ¡¡vaaaayaaaa!!!. Habrá que seguir buscando la chipilla interior que ha quedado tras el Ironman, a ver qué se puede sacar…

Fotos de Sergio y de mi compi Ana

sábado, 25 de agosto de 2012

IM Kalmar o crónica de un día perfecto

Cuando el martes 14 nos plantamos en Suecia, ya llevábamos 10 días de vacaciones, centrados únicamente en entrenar, comer bien, ver los JJOO y descansar, descansar todo lo que nos era posible… y eso creo que sería muy importante para lo que pasaría unos días después.

Los días pre-IM fueron tranquilos, alojados a 1km de los boxes (que eran únicos, lo cual ayuda bastante), atendiendo al briefing, pasta-party, check-in (que se desarrolló de una manera tremendamente eficiente) y moviéndonos un poquito aprovechando para ver un poco del circuito de ciclismo y probar las frescas pero limpias y casi dulces aguas del Báltico.


Es una ciudad pequeña, pero se respira ambiente triatlético por todas partes. Estaba nerviosa, pero serena; respetuosa siempre, pero confiada.



Así, antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos metidos en el Báltico con el agua a la cintura viendo un precioso amanecer nórdico con una agradable temperatura exterior (unos 15ºC) y esperando el bocinazo. ¡¡¡Moc!!!, la salida intento hacerla fuerte para posicionarme bien y afortunadamente recibo muchos menos golpes que en Frankfurt… creo que el que nos hayan organizado por cajones de tiempo estimado en la salida ha sido todo un acierto. 



La natación son 2 vueltas de 1500m pasando por debajo del muelle abarrotado de espectadores animando y luego un tramo de 800m que nos conecta con la rampa de salida.

Foto: Robert Toss


Nado tranquila, cogiendo ritmo según avanzaban los metros y avanzando posiciones para acabar saliendo en la posición 108 absoluta (2ª de mi GE y 7ª chica) en 59:35. Buen comienzo.



La T1 es corta, pero me tomo mi tiempo… sin prisa pero sin pausa. Hace buena temperatura, pero el cielo ya está completamente cubierto, así que cojo los manguitos y los meto en los bolsillos del top por si acaso. 



Una vez en la bici, sigo mi plan de siempre: no comer nada hasta estar estabilizada, una vez lleve unos 10km pedaleando. Lo único que como son geles, el equivalente a 12 geles disueltos en agua en el bidón de la bici y otro bidón con agua que voy renovando en los avituallamientos. Eso me da la energía que necesito, también las sales y minerales y no sobreestresa mi delicado estómago. 

Salgo tranquila, pero aún así veo en mi Joule que los watios medios van subiendo, así que tengo que esforzarme por controlarme. Me pasa Sergio, que ha nadado bien y apenas le he sacado 2 minutillos. Cuando ya creo que estoy estabilizada, empiezo a coger ritmo y para ello voy tomando a ciclistas como referencia (a esas alturas de la carrera no es sencillo, porque me pasan muchos a un ritmo demasiado alto), pero algo no va bien. Casi desde el principio tengo un dolor muy intenso en ambas rodillas… esto no me había pasado nunca y no sé cómo reaccionar ni en qué puede derivar. Espero a ver si se pasa, pero no… y no quiero parar, así que me pongo a estirar los cuádriceps encima de la bici (con bastante miedo de caerme, que las cabras no son muy estables) y, tras varios estiramientos, al final parece que se va pasando, uffff.



Decido ir un ratito a mi ritmo tranquila, para bajar un poco los watios medios que están en 152w, cuando mi idea era empezar a 140w y luego ir subiendo según sensaciones. A pesar de haber hecho pis unas 4 o 5 veces en el agua (8-O), me meo… mucho… así que paro en los WC de un avituallamiento, que quedan como 130km y es demasiado.

Luego poco a poco voy cogiendo ritmo, mientras seguimos en la preciosa isla de Öland que, aunque es conocida como “la isla del viento” hoy nos está respetando y apenas sopla, así que, como el perfil es totalmente llano y el asfalto está impecable, se rueda a una velocidad muy alta sin demasiado desgaste. Además, ayudan mucho los ánimos de los suecos que salen de sus casitas al jardín con su picnic a animarnos durante todo el recorrido… eso sí que no lo esperaba y se agradeció muchísimo.



Volvemos a cruzar el puente de nuevo a Kalmar y ahí ya hay algún tobogancillo y algún tramo con peor asfalto, pero aún así se rueda bien y el verde entorno es espectacular. Sigue haciendo buena temperatura, que no pasa de 18ºC, y caen algunas gotillas pero poca cosa. Yo sigo tomando referencias, “persiguiendo” a Erik, Paul, Viktoria,… pero no me gusta nada el ver cómo me pasan auténticas grupetas. Vale que no siempre se mantengan 10m con la rueda del triatleta de adelante, pero de ahí a montar un grupo que ni en el carril-bici… y encima, cuando te sobrepasan y te engullen, hasta que pasan todos, me da pánico que algún juez venga en ese momento y al final paguemos justos por pecadores…



A partir del km 140 ya me pongo en “modo maratón”, a bajar un poco la media de watios (que se me está yendo por encima de lo que pensaba) y a reservar las piernas. Eso sí, los últimos 20km los hago rezando porque al pasar unas vías me ha saltado el bidón con las herramientas y voy indefensa ante problemas mecánicos… pero no quería pararme, que sabía que estaba haciendo una buena carrera. Me han pasado relativamente pocas chicas, unas siete (chicos bastantes, hasta 240 posiciones que perdí en la bici, pero es lo que hay, estoy acostumbrada y eso no quiere decir más que que he nadado bien :-)) y creo que voy bien situada. Y estoy deseando bajarme a correr para dejar que salgan los buenos entrenos que estaba haciendo últimamente en los que en los rodajes largos rondaba los 5'/km de media, que tengo curiosidad por saber qué tal responden las piernas… Dejo la bici con un tiempo de 5:20 (a más de 33km/h) marcando 145w medios (2.6 w/kg y 70% de FTP, justo lo que mandó el jefe y que yo dudaba poder hacer, pero ahí está...) en la posición 348ª general y 15ª femenina.

T2, que también es cortita, cojo el Fuel-Belt con mis 8 geles disueltos en agua (que de nuevo será eso y agua lo único que vea mi estómago) y a correr. Los primeros kms voy con mucha cadencia, pasitos cortos, y frenándome porque mis piernas están frescas y quieren guerra, pero hay que tener paciencia… En el primer avituallamiento tengo que entrar al WC de nuevo, ¿pero qué le pasa a mi vejiga hoy? Y ese será el único avituallamiento en el que me pare en todo el maratón.



A partir del km5 ya empiezo a subir el ritmo poco a poco, alargando un poco la zancada pero siguiendo con buena cadencia, lo que hace que el ritmo sea muy bueno. No llevo el Garmin, porque todavía no tengo tanta confianza en mi carrera a pie como para ser capaz de ver que hago un km a menos de 4:50 (que sé que los hubo) y no bajar el ritmo, así que confío en mis sensaciones, que están siendo buenas en todo momento. Así no paro de adelantar y adelantar gente, gente con buena pinta, muchos chicos y varias chicas… creo que prácticamente he adelantado a todas las que me adelantaron en bici, ¿cuántas pueden quedar delante?, empiezo a pensar en podios y Hawaii, y sigo adelantando a gente, tanto de mi vuelta como de la anterior (el circuito son 2 vueltas de 15km y 1 de 12km… me gustó, ayudaba psicológicamente que la última vuelta fuera más corta), así que voy enchufadísima e hipermotivada. Pienso en la ola de motivación que tiene que vivir Sergio en sus carreras a pie con tanto adelantamiento.


 Además, cuando pasas por el centro, está animadísimo (aunque hay gente durante todo el circuito, pero más desperdigados), casi parece Zarautz, y pasas al lado de la meta, la ves, la hueles, y empiezas a imaginarte a ti mismo cruzando ese arco. Todo era positivismo y buenos pensamientos, y los malos que pudieran venir o las tentaciones de bajar el ritmo, las desechaba automáticamente.



Pero claro, no podía ser todo tan fácil, que esto es un Ironman. Hacia el km 27 empieza a dolerme muchísimo la cintilla, la de la lesión del año pasado, y el dolor me sube por todo el vasto externo hasta sentir otro dolor punzante en el piramidal. Como yo tengo cierta obsesión con no pararme en el maratón, intento aguantar, pensar que el dolor solo es dolor, que no pasa absolutamente nada, pero lo de la cintilla me da pánico… sé que como me pegue el latigazo, no es que no vaya a poder correr, es que apenas puedo ni andar. Cedo y me paro unos segundo a estirar, y parece que ha venido bien… sigue doliendo bastante, pero al menos puedo aguantarlo. En esos kms me pasa una finlandesa, la que a la postre sería 2ª de mi GE a un ritmo que no puedo ni intentar seguir (hizo 3:21 en el maratón), pero es la única chica que me adelantó en toda la carrera.

Al rato repito la operación de estirar, porque aunque voy clavando el dedo en el piramidal y en el tensor de la fascia lata mientras corro para calmar el dolor, a ratos se hace insoportable. Pero apenas bajo el ritmo, sigo corriendo, con buen ritmo y buena zancada, mientras sigo adelantando a tanta gente (ya había gente de las 3 vueltas en el circuito) que a veces hasta tengo que hacer slalom para pasar. ¡¡¡Guauuu!!!, ¡¡¡qué sensación!!!!.

 En el km 25 y bien estiradita!

Lo que hace grande al Ironman es que a base de fortaleza mental y determinación, puedes quedar por delante más fuerte físicamente y más preparada. No importa tanto lo rápido que puedas correr, sino el que puedas mantener tu ritmo sin ceder al dolor o a las tentaciones de bajarlo o incluso caminar… todo es mental: saber que puedes y saber lo que quieres (salvo que sea un tema de lesión o de estómago, claro, que si no comes, te quedas sin gasolina y ahí sí que estás perdido)

No tengo ni idea del tiempo que voy a hacer, porque llevo el reloj para ver la hora de la salida y los cálculos que hice en un momento me dijeron que podía bajar de 10h30’ si no bajaba mucho el ritmo, así que se ve no tenía mucha sangre en el cerebro, porque ni me imaginaba el tiempo que marcaría el reloj…

…pero allí lo veo, al fondo de la recta de unos 300m abarrotada de gente gritando. La meta, la soñada meta. Acelero mientras voy aplaudiendo y levantando los brazos… ¡¡qué momento más dulce, más especial, más intenso!!. Espera… ¿¿10:03??, ¿¿en serio???, guauuuuuu. Solo cuando vi las clasificaciones me di cuenta de que había corrido en 3:36 el maratón!!!. Sabía que podía correr en 3:45 si todo salía de cara, pero marcar menos de 5:10/km de media es algo que no podía ni imaginar. Teeeelita

Con mi visera del Club CycleOps que parece que me ha dado suerte ;-)



Además, como el tiempo ya sabemos que siempre es relativo, tenía otro motivo de alegría… he terminado 9ª de la general femenina!!, ¡¡top ten en un Ironman!! (y 270 de los casi 1600 participantes) y 3ª de mi GE… ¿y si pillo slot para Hawaii?. Pero no, por desgracia no hay roll-down y la única plaza de cada grupo de edad femenino se la lleva la danesa que ha ganado sin discusión posible. Lástima no haber nacido un par de añitos antes y estar en 35-39, porque ahí hubiera ganado mi grupo jeje, pero así son las cosas. Eso sí, el poder tenerlo tan cerca, verlo posible, tanto que casi podía oler los hibiscos, ya es más de lo que podía desear, así que ya es premio suficiente. 

 Acabar entera era uno de los objetivos... ¡más que conseguido!!


 Al día siguiente en el podium de W30-34

Pues sí, un día perfecto, que se redondeó además con la magnífica carrera de Sergio que marcó 9h21’ con un maratón de 3:12 y terminando el 22º de su GE. Se lo merece, con todo lo que ha luchado (aunque me gruña en la piscina ;-)).
 
 
 
No cambiaría absolutamente nada de ese día, incluso con el dolor, porque pude gestionarlo y supe sobreponerme y no rendirme a él… todas las decisiones, las sensaciones, los pensamientos y, cómo no, ya que esto al final es una competición deportiva en la que se trata de derribar tus muros (y de estos han caído unos cuantos) y llegar lo más adelante posible (o así lo es para mí), el resultado, que nunca había ni soñado con poder conseguir algo así...

lunes, 6 de agosto de 2012

El camino a Kalmar



Siguiendo con la tradición e igual que hice el año pasado antes de Frankfurt, vamos a hacer un análisis de lo que ha sido la temporada desde que comenzó en octubre hasta ahora, a 2 semanas ya de la gran cita del año.

Al igual que el año pasado, creo que el fundamento sigue siendo el mismo: 8 temporadas sin descanso (salvo las 2-3 semanas de parón entre temporadas) siguiendo una rutina de entrenamiendo dirigida por un entrenador de una manera constante y ordenada. Así lo dificil es no avanzar... no hacen falta grandes machadas ni esfuerzos titánicos, sino un trabajo de "hormiguita" acumulando y depurando, sin prisa pero sin pausa. 

Hace un par de días tuvimos un siempre interesante debate twitero con Pablo Cabeza, nuestro primer entrenador y el que sentó los cimientos de estas 8 temporadas triatléticas, sobre el volumen necesario para hacer IM entendí que de manera competitiva, cifra que él centró entre 14 y 30 horas semanales. Pues bien, he aquí la gráfica de nuestro volumen semanal:


Es posible que si pudiera entrenar 20h o 25h semanales me iría mejor, sin duda, pero el tiempo que puedo dedicarle al entrenamiento no es algo que pueda elegir, sino que es el resultado de restar día a día a las 24h que tenemos disponibles las 10 horas que dedico al trabajo, las horas de mis tareas diarias y otras obligaciones y, por supuesto, las horas dedicadas al descanso (físico y mental), porque no es tan importante las horas que entrenas sino cómo las asimilas, y si no descansas, estás perdido. Así, el tiempo que puedo dedicar a entrenar es innegociable y, si quiero ser competitiva dentro de lo que mis circunstancias me permite (esto es, frente a amateurs como yo, que con las profesionales bastante premio creo que es ya poder estar en la línea de salida con ellas), lo que tengo que hacer es entrenar de manera eficiente, para que las pocas (o muchas, que según como se mire) horas que puedo entrenar, me cundan a tope.

Y, para ello, lo mejor que se puede hacer es contar con un entrenador, que comprenda la circunstancia vital de cada uno y que pueda sacar el mayor jugo posible de las limitaciones que podamos tener, tanto físicas como temporales. Y, para ello, nosotros un año más contamos con Jaime Menéndez de Luarca, que ya nos tiene "cogido el punto" y creo que juntos hacemos un buen trabajo.

Y bien, vamos a los números:




Ahí están los totales de toda la temporada y la media global hasta esta semana, pero quizá sería mejor mirar la media de las últimas 20 semanas (de la -22 a la -2): 13 horas semanales con 8,35km de natación - 203,5 km de ciclismo - 28,3 km de carrera a pie lo que supone una media de natación similar al año pasado, un poquito menos de bici (ya que el año pasado, al no poder correr, lógicamente lo suplía con bici) y el doble de carrera a pie. Pero, como digo, esto números por sí mismos no indican gran cosa... no importa tanto cuánto hagas sino cómo lo hagas.

Mirando un poco por disciplinas:

  • En natación no es demasiado volumen, pero sí que casi todas las semanas hay 2 sesiones de calidad que nos hacen sacar humo de la piscina. La 1-2 sesión restante, suele ser de técnica en la que intentamos cada uno corregir los errores que sabemos que cometemos (a lo que ha ayudado filmarnos debajo del agua). Está claro que el nivel que podamos tener en el agua se debe más a los 5 años que hemos estado nadando 5 sesiones semanales que en lo que podamos hacer ahora, pero seguimos mejorando (sobretodo Sergio), lo que indica que el trabajo en el agua está bien hecho y aprovechado.



Obviamente la fecha está mal... el vídeo es de mayo de este año
  • En la bici es donde más se nota la falta de tiempo, donde vemos las grandes diferencias con triatletas de LD que tienen más tiempo para entrenar así que como dije en la entrevista del Club Cycleops del que tengo el honor de formar parte, es muy importante sacar el máximo rendimiento de los kilómetros que hagamos. Y ahí es donde toma el papel protagonista nuestro compañero de carretera, el Powertap, que hace que cada uno de esos "pocos" kilómetros que hacemos sobre el asfalto sea aprovechado al máximo. Raro es el día que salimos "a montar en bici"... nosotros salimos a entrenar. Claro, esto tiene la desventaja de que te vuelves un poquito "antisocial" ya que, sobretodo a partir de febrero-marzo, tienes que entrenar solo la mayoría de los días para que las series salgan como tienen que salir, pero sabemos que no hay mucho más remedio y que al final compensa, así que lo hacemos sin rechistar.



Así, de las 2-3 sesiones semanales de ciclismo de una semana típica, fácilmente había 2 entrenos de calidad. Además, sabiendo que Kalmar es bastante llano, tocaba entrenar calidad en el llano y eso duele mucho mucho, que apretar subiendo es fácil, pero para apretar y mantener en llano, hace falta estar muy concentrado. Eso por no hablar de los entrenos en el rodillo, que planificando por potencia las series hace que en 90' te bajes con las piernas tiritando.... La parte negativa es que mi cifosis y mi pequeña hernia cervical en la C4-C5 no me permite mantener una posición tan aero como me gustaría, así que voy un poco en posición "de cajera", pero aguanto muy bien la postura y soy capaz de aplicar bastantes watios, así que tampoco me obsesiona.

  • En la carrera a pie lógicamente es en lo que he notado mayor diferencia con el año pasado, en el que la lesión de la cintilla no me dejó correr apenas en toda la temporada. Este año he conseguido mantener la lesión a raya a base de gimnasio (1-2 sesiones semanales durante el invierno y la primavera y reduciendo bastante ya en verano) y estiramientos y he podido entrenar la carrera a pie sin problemas. Por desgracia tuve un inicio de temporada con muy malas sensaciones corriendo. Notaba como las piernas de corcho y parecía que me faltaba impulso en el tobillo. Al principio lo achaqué al tiempo sin entrenar por la lesión, pero me preocupaba e investigué un poco a ver qué podía ser y creo que di con la clave: la píldora antibaby que, además de empezar a provocarme manchas en la cara, parecía que podía tener esos efecto en deportistas. Así que dejé de tomarla hace un par de meses y en 2 semanas ya empezaron a mejorar las sensaciones, y en el último mes estoy haciendo las tiradas largas (16-21km) a poco más de 5'/km y con unas sensaciones como nunca antes había tenido, lo que me hace pensar que, o ha sido casualidad, o acerté con la decisión. Espero que en el IM se mantengan estas sensaciones porque me facilitarían mucho el maratón... 
Volando en Valladolid ;-)
  • Esta temporada creo que ha sido importante que hayamos podido hacer una buena base en invierno, ya que hemos tenido una climatología relativamente benévola y además metimos un par de semanas de impacto: una en Playitas los dos solos rodeados de facilidades para entrenar y otra en las TTS de Benidorm, en la que sacamos mucho jugo sobretodo a la bici pero también en la natación y corriendo gracias al gran Ciro Tobar y a los magníficos compañeros con los que compartimos experiencia.

  • Respecto a las competiciones, aunque cuando entrenas para un IM tampoco puedes explayarte mucho porque competir supone no entrenar bien durante casi 2 semanas, no ha estado mal del todo y ha habido un poco de todo: un duatlón contrarreloj por equipos, dos sprints con buenas sensaciones (Gandía y Liga de Clubes) a pesar de no estar entrenando para esas cosas tan agónicas y tres medios IM, con sensaciones mejorando en progresión (fatal en Valencia, algo mejor en Zarautz y genial en Valladolid, en el que por primera vez consigo hacer un buen registro corriendo, terminando 2ª).

Así que ahora afrontamos estas dos últimas semanas en las que iremos bajando el volumen (aunque por lo que nos adelanta el jefe, aún nos quedan algunas sesiones de bastante intensidad que seguro que nos cuestan, que estamos ya pidiendo la hora ;-)) muy motivados, con ganas de disfrutar de la gran fiesta que es el día del Ironman y con ganas de hacerlo bien y sacar todo el duro entrenamiento que llevamos en el cuerpo. Personalmente creo que estoy más fuerte que nunca y tengo ganas de saber dónde me lleva esto.
¿El objetivo?, ya sabéis que no me gusta hablar de tiempos en triatlón, porque creo que no son comparables unos y otros y dependen de mil circunstancias ajenas a cada uno, pero me gustaría hacer un top-5 en mi grupo de edad. ¿Y podium?, ojalá. ¿Hawaii?, eso está cerca de la probabilidad 0% para alguien como yo, pero como soñar es gratis, me he guardado días de vacaciones en el trabajo por si las moscas, porque lo único que realmente es imposible, es aquello que no se intenta...

Nota: las fotos del ICAN Valladolid no son mías, pero no recuerdo de dónde las bajé... si alguien sabe el autor, decídmelo, por favor, para que pueda etiquetarlas.