El caso es que este año la cosa se está complicando. Primero por el invierno que hemos pasado, que nos ha dificultado a todos seguir un ritmo de entrenamientos razonable y teníamos que andar a verlas venir mirando al cielo cada vez que queríamos hacer algo. Por suerte, la primera cita “importante” era el Half Challenge, en el que no tenía más pretensiones que romper el hielo de la MD, aunque finalmente no se dio nada mal. A partir de ahí ya pensaba que todo iba a ir a mejor, que sería capaz de entrenar ordenadamente para estar a tope a estas alturas, para hacer bien el Clasificatorio de Madrid y la Liga de Clubes. Pero por desgracia no ha podido ser así.
Tardé una semana en estar preparada de nuevo para los entrenos, primero porque me costó recuperarme físicamente del Half y segundo porque el pedazo ampollón que tenía no me dejaba casi ni andar al principio (nadar podía nadar, pero impulsándome en la pared solo con una pierna, así que era muy divertido jeje). Y, cuando ya parecía que podía empezar a ponerme en serio, la tardía pero maligna primavera llegó de golpe con unos índices de polen que me han tenido en jaque durante 3 semanas y que me han hecho tener que tirar de Ventolín incluso cuando estaba quietecita (así que como para entrenar) y me han tenido hasta con fiebre la mayoría de los días y con un bajón más que considerable. Hacía años que no pasaba tantos días tan malos, la verdad…
Con esta situación, en el último mes no he podido realizar más que 9 sesiones de carrera a pie (bueno, 8 más la carrera a pie del Clasificatorio), de las que 4 han sido intentos frustrados de hacer algún entrenamiento y que se quedaron en 20-30’ de trote hasta que tuve que parar por asma/dolor de espalda/flojera horrible y solo 2 han sido buenos entrenamientos (un 8x400+4x800 en la pista el martes previo al Clasificatorio de Madrid y un 25’ prog+3x3x400+15’ soltar de ayer inaugurando la nueva pista de atletismo de Tres Cantos), así que veremos si puedo correr decentemente en la Liga…
La bici tampoco ha sido mejor. Ha habido algunas sesiones interesantes, pero esta semana ha sido otra vez horrible, y solo hemos salvado el tipo con duras sesiones de rodillo o desempolvando la BTT el viernes (y yo pasándolas canutas intentando seguir a Sergio mientras sorteábamos charcos y vadeábamos riachuelos que estaban bien cargaditos de agua).
Por suerte en natación parece que no va mal la cosa. Tenía miedo de perder algo de sensaciones este año, en el que hemos bajado de 5 a 4 las sesiones semanales, pero parece que no va mal la cosa. Sigo siendo igual de diesel que siempre, pero parece que al menos tengo un pelín de chispilla más en los primeros metros que me ayudan a no perder el grupo bueno desde el principio. Y Sergio, a pesar de que tiene que limitar los metros que nada por el hombro, me lo pone cada vez más difícil para esparrinearle… ¡hasta tira alguna serie y todo en vez de vaguear y chupar rebufillo todo el tiempo! ;-)).
Y, con este panorama y notándome tan verde a estas alturas de la película, lo que en principio iba a ser un “pues vamos y corremos en plan tranqui a ver qué pasa”, que es Ibiza, está pasando a ser una cita en la que pretendo estar bien de forma para intentar hacerlo bien (o todo lo bien que se puede hacer cuando eres debutante en esas distancias, claro).
Eso sí, lo más inmediato es intentar hacerlo todo lo bien que pueda este domingo en la Liga, correr el tri de Ávila simplemente por diversión y tomarnos una semana de descanso regenerativo intratemporada para coger con fuerza la segunda parte de la temporada que se extenderá hasta final octubre y tendrá como platos fuertes Pulpí e Ibiza.
Fotos: África (Clasificatorio CdC)











