El viernes enlacé mi jornada laboral con una sesión piscinera cortita, pero de esas que pesan. Incluyó un par de 600 que salieron en 10'12" y 9'40" (a 1'36"/100, que venía siendo mi tiempo del test de 800) terminando con un 400 en 6'30". Para los delfinillos igual no es gran cosa, pero hace pocos meses, nadar por debajo de 1'40"/100 en series mayores de 200m era impesable para mi, así que genial!. Después enlazamos con una sesión de gimnasio que costó lo suyo después de la pisci y 15' de trote que costaron aún más. Y sabiendo lo que nos esperaba horas después, miedo nos daba...
El sábado llegó el plato fuerte: mi primera ruta bi-portuaria en bici. 80 kms... Morcuera... Canencia... ¿hace falta que diga más? ;-).

La ruta, que compartí con Sergio y Edu-nemaude, empieza subiendo, hacia Miraflores, donde comienza Morcuera, el que es quizá el puerto más emblemático de la Comunidad de Madrid. Un puerto de 1ª categoría, que engaña al principio pero que, tras el aviso que nos da la famosa casa de piedra, empieza a doler... mucho. A trancas y barrancas llego arriba, sin pasarme, que quedan aún 60 km y otro puerto (no os pongo el tiempo en el que lo subí, que os ponéis a comparar y me hundís ;-)).
Bajada larga y ruta rápida en ligero desnivel negativo hasta llegar al nacimiento de Canencia (que ya había subido por la otra vertiente, desde Miraflores, pero no desde Canencia). Este también engaña, empieza suave, con descansos incluso, pero de repente, se vuelve traicionero y empieza a pegar la bici al asfalto... ¡¡y con lo que llevábamos ya encima!!!. Como no lo conozco, no sé cuánto queda ni cómo es, así que se hace duro duro... pero por fin llego a la fresca fuente de la cima!!.
Después solo queda bajar, comer pastelitos de limón en Miraflores ;-) y seguir bajando hasta Soto de nuevo para completar las 3h25' de recorrido.
No os puedo decir que no sufrí, porque costó bastante tanto de piernas como de cardio (172ppm medias en Morcuera y 171ppm medias en Canencia... vamos, lo que viene siendo mi umbral anaeróbico), pero la verdad es que recuperé de lujo y al día siguiente no tenía dolor alguno (aunque algo pesaban las piernas, para qué negarlo :-)).
También tengo que admitir que esto era algo más de lo que estaba planificado, pero la verdad es que Úbeda da bastante miedo, así que ya nos vale dar caña a la bici, por la cuenta que nos trae...
El domingo, con tanta tormentita, nos resignamos a 1 hora de sudada en el rodillo + 30' de carrera en transición arrastrándonos por el parque.
La verdad es que estos fines de semana completitos dan gusto :-).
